Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
Quiero escribir, pero me sale Miami. Lo mío no es la literatura, lo mío es Miami.
Wegner, eufórico con los progresos de Osleys Iglesias, lo considera el talento boxístico más importante que ha visto desde la época de la RDA.
Cuba puede reforzar su poderío militar con el MLRS “Polonez-M”, con 300 km de alcance, guiado por GPS, despliegue rápido y una formidable potencia de fuego.
Hombres con sus cuerpos flotando sobre balsas. O expuestos al sol, con el trasero al aire, en duchas.
“Vivimos en un momento liminar; más temprano que tarde se impondrá una noción de lo universal en su sentido fuerte, tradicional, que no distinguirá ni credos, ni culturas, ni filiaciones”.
Los campamentos de verano pretenden camuflar, con dinámicas de socialización y experiencias “únicas”, el diseño y transmisión de antivalores alineados al discurso oficial.
Capítulo del libro: ‘Rusia: el regreso de la potencia’, de David Teurtrie (Hypermedia, 2024).
“Sus frases, no por conmovedoras, dejan de ser asfixiantes. Martí es tan agónico como emancipador”.
“La frase martiana que sí se podía leer en toda aula cubana era aquella que prescribía la finalidad que debía tener la cultura: la libertad. Ser cultos para ser libres”.
“Al teatro cubano actual le hace falta salud. Es increíble que una potencia médica deje que se enferme la cultura… El teatro nuestro a veces tiene cojera, miopía, sed, hambre, y quizás hasta miedo. No sé por qué hay tan poquitos grupos de teatros saludables. Hay que acercarse a ellos”.
La pregunta que se impone es: ¿estará dispuesto a regresar este sujeto del éxodo? ¿Estará dispuesto a regresar y restaurar a una nación? Esperemos que sí, pues en los últimos sesenta años se ha instaurado en Cuba una indiferencia que ha tenido como resultado el empoderamiento del nihilismo en la tradición política cubana.
¿Hasta cuándo el vicio de los salvadores de la Patria? Ignacio Giménez ha sido la última incorporación al bestiario de Mesías nacionales. Desde la izquierda y la derecha se van sucediendo, con promesas de un futuro mejor o del derrocamiento del totalitarismo. Todos son la misma cosa.
“Después que te explican por primera vez qué es un ‘ready made’, llegas a un centro. No sé si un urinario pudiera ser el centro de la vida de alguien. Pero después de esta explicación, aun sin pensar en ello, nunca más meas de la misma manera”.