Cómo fabriqué noticias para dictadores, magnates y políticos.
Paul Auster publica ‘Baumgartner’, una novela profundamente humana, en medio de su batalla contra el cáncer, que resume la obra de su vida.
Edel Rodriguez publica “Worm”, unas memorias gráficas en las que contrasta su éxodo cubano y su vida en Estados Unidos, poniendo de relieve la fragilidad de la democracia.
“Worm: A Cuban American Odyssey” está disponible desde hoy en librerías y online.
Apocalipsis y singularidad representan dos absolutos: nuestro futuro tendrá que situarse en algún punto dentro de ese amplio espectro.
¿En qué época estoy viviendo? ¿En qué época estamos viviendo? ¿Y cuál es la época que ahora vive el Estado cubano?
El ODC vuelve a llamar la atención sobre el sistemático secuestro de las instituciones culturales cubanas bajo una fachada democrática.
En la Cuba real, cualquier alegría tiene que ver más con un deseo que con un estado mental donde existan motivos comprobables para el júbilo.
El castrismo y su continuidad están colimados por una crisis poblacional equivalente a un golpe demográfico.
Los grandes descubrimientos muchas veces comienzan como pequeñas ‘casualidades’.
A los dirigentes cubanos, ¿ya empieza a importarles su futuro? ¿Ya están leyendo los testimonios que, desde hoy, los juzgan? ¿Empieza a importarles cómo serán vistos por las próximas generaciones? ¿La “continuidad” es más importante que la operatividad? Tienen la palabra.
No sé como durmieron esa noche los niños que sufrieron esta violencia. Lo que sí sé es que si los atacantes pudieron dormir, entonces la cosa está peor. ¿Cómo alguien se puede prestar para asustar a un niño? ¿Cómo alguien se puede prestar para atacar a una madre? ¿Eso es Revolución? ¿Eso es defender la patria?
“La cultura no separa: nos comprende. Me decía un poeta que en materia de cultura no hay pueblo subdesarrollado. El mirar desde los mundos es una pluralidad en sí. Allí habitan todas las posibilidades juntas. Ensayarlo es otra cosa: es el cómo, y en eso estoy”.
Este impasse la ha metido (conmigo) de cabeza en la jaula. Una jaula por donde se fuga, el derroche: de los días, de las cosas, de los rostros. Ahora, material de desecho, contaminado, acumulándose. Ella es casi un órgano hecho lugar: “una bolsa de miedos antiguos, una bolsa que se hincha”, dijo Rilke.