El “pueblo” de Cuba se encuentra frente a un momento determinante.
La intensificación de los ataques aéreos israelíes contra un dirigente de Hamás causó cientos de víctimas en el campo de refugiados de Jabalya, densamente poblado.
Los cárteles de Jalisco Nueva Generación y Sinaloa se disputan el control, intensificando la violencia y proyectando el terror sobre funcionarios y residentes.
Algunos más parecen pujar como parturientas que gruñir y resoplar como todo buen quemador que se respete.
Las conexiones entre la ciencia ficción y la ciencia son múltiples. La literatura y el cine adelantaron descubrimientos que cambiaron la humanidad.
Todos los caminos conducen a Cuba. Todo es lo mismo, aunque tenga mejor maquillaje.
La ironía es que, en el fondo, él ama ese país como muy pocos de su generación lo aman. Estoy seguro.
Alfonso Quiñones es un poeta y periodista cubano. En noviembre de 2024, presentó su antología ‘Segundo libro de los olvidos’ (Hypermedia).
Israel es odiado no por haber usurpado territorios que los árabes consideraban suyos, sino por ser la punta de lanza de Occidente en ese ámbito del Oriente Medio enquistado en el despotismo y el atraso.
“La crítica debe ser un proceso consciente y reflexivo. Para no vagar de una opinión a otra, es preciso establecer una idea clara de lo que se pretende, aunque en un primer momento resulte superficial o ambigua. Al fin y al cabo, la última palabra la tiene el propio artista”.
Nuestros dirigentes tienen mucho que aprender. Algunos están a tiempo. Solo hay que poner las manos atrás, como cuando se entra a un museo. Escuchar y quitarse la careta. Sincerarse y decir: “Sí, sé que en este momento la policía está dando golpes, pero yo no puedo hacer nada, porque tengo miedo, porque también tengo una hija”.
Dentro de ese autobús, los policías intimidaron, golpearon, gritaron, arrebataron pertenencias. Probablemente aquella guagua, después de las 12, volvió a ser una calabaza. Y ellos tal vez volvieron a ser ratones. Ojalá que se trate de miedo e indolencia, que siempre son enmendables. Yo necesito creer que así es.
En sociedades proletarizadas y represivas, los activistas sufren el triple fardo de la represión gubernamental, la insolidaridad de sus pares globales y los listones normativos de quienes, desde la opinión pública, les reprochan no elegir mejores aliados. No cuidar sus palabras. No ser un arquetipo de pureza política.