Cuánto desamor. El que se pira se convierte en una definida indefinición.
Cuánto desamor. El que se pira se convierte en una definida indefinición.
Como si nada humano quedara sobre La Tierra. Como si las máquinas estuvieran dispuestas a descubrir nuestro pasado a través de avatars.
Otra vez las notas del himno patrio / acompañando los rudos afanes / del déspota con sus sumisos clanes / de guerreros.
El concepto de la polimatía ha encarnado una aspiración elevada del ser humano: la búsqueda del conocimiento en múltiples disciplinas.
“Censurar una revista da al traste con las ventajas que una actitud dialogante y abierta representa para la creación artística de cualquier país”.
A Lorena Gutiérrez le apasiona la anécdota que ha sido repetida hasta la saturación en la lírica oficial.
Me vuelvo a ver adolescente subiendo los 160 peldaños de metal de la antorcha, asomándome luego a unas ventanillas sucias por las que se veía una Nueva York “super cool” y hedionda.
La exposición de Abela en la Galería Zak fue uno de los episodios que sirvieron para la elaboración de la noción de arte cubano moderno.
“Nadie sabe de dónde brotaba la magia de esta muchacha, cuyo rostro de enigmática mirada irradiaba el misterio de la poesía”.
“Cuba es mi primer candidato de país libre. Al menos los comunistas no se desgastan en tanta quitadera y ponedera de estatuas. Un amigo que viajó hace poco me dijo que en La Habana hay hasta una avenida que lleva el nombre del General Lee. Increíble, ¿sabes si es cierto?” Hice un gesto de quizás, quizás, quizás…
Es el viaje. El chemsex. El Ácido. La Heroína. El Opio. La Ketamina. El Éxtasis. El Popper. Es el culo abriéndose en 90 segundos como una amapola. Es la ONU concediendo a un ciudadano 90 segundos de discurso para denunciar toda una vida de violencia y maltrato.
Copié hace una semana 80 gigas de pornografía y ya los vi dos veces. Altísimo. No me importa si el ruido llega a los vecinos. Hoy estuve el día entero viendo South Park, aquellos muñequitos de cuatro niños gringos y burlones. Quién pudiera tener la libertad de reírse así de todo, sin atentar contra las buenas costumbres y la moral social.
Usted no necesita suplicar a productoras nacionales o a medios de difusión masiva para que valoren, promocionen o distribuyan su obra. En Sony, usted tiene un lugar garantizado. Aquí nadie va a robarle nada: ni electricidad, ni agua, ni conexión a Internet; mucho menos, sus derechos de expresarse libremente como artista.