“Lo más profundo del alma de la ciudad se desdobló ante sus ojos: vio las sombras de muchos de los que ya no estaban allí para caminar sus calles”.
“Lo más profundo del alma de la ciudad se desdobló ante sus ojos: vio las sombras de muchos de los que ya no estaban allí para caminar sus calles”.
Luchamos contra el régimen desde los valores del arte y su posición, pero llegaron los años 90 y todo siguió igual, llegó el 2000 y siguió igual, y llegó el 2020 y siguió igual.
El diputado Eliécer Feinzaig impulsó la moción en la Asamblea Legislativa que condena “enérgicamente” la violación de derechos humanos en Cuba, enfatizando la problemática de los presos políticos.
“En el centro de un huracán todo tiene el tinte o la tesitura de la calma, mientras te mantengas alejado de las paredes del ojo”.
“Se organizó un circo electoral a sabiendas de que la entidad que arbitra el proceso y toda la infraestructura, están bajo el control absoluto del régimen”.
Informe del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO) de la Secretaría para el Fortalecimiento de la Democracia de la OEA sobre la elección presidencial de Venezuela para el secretario general Luis Almagro.
The Economist: “Cada vez parece más probable que la esperanza en Venezuela vuelva a ser aplastada. Los venezolanos de a pie pagarán el precio”.
La editorial Betania publicará este otoño todas las cartas de Gastón Baquero a Lydia Cabrera, en una edición preparada y prologada por Ernesto Hernández Busto.
De Albertine Sarrazin recuerdo su rostro y enseguida pienso en sus pies, que supieron volar tan lejos. Sus pies paseándose por las calles húmedas de París en busca de clientes. Sus pies no aptos para zapatos de tacón. Su pie con mala suerte, destrozado al caer del muro cuando se escapaba del penal de Doullens, una noche fría de 1957, a los diecinueve años.
La idea es sencilla: cada día, durante los próximos cuarenta, publicaré aquí la versión de un poema que nos ayude a pensar el confinamiento. Rutina, refugio, exploración… Que cada lector escoja el uso que quiere dar a este diario en clave.
Cierta vez, reconocido por uno de mis perjudicados, tuve que escabullirme entre el gentío del Downtown de Miami huyéndole a las voces y gestos que me acusaban de embaucador. Hubo quienes, como es natural en estos casos, se me quedaron mirando; pero yo, sin aminorar el paso, miraba hacia el cielo para confundirlos.
Las fresas de mi casa-país llevan años con un sabor amargo. Las temporeras marroquíes que recogen las fresas allá en Huelva, malviven en chabolas y son violadas por los capataces. Los empresarios españoles apenas contratan a europeas del Este para esta labor. No las prefieren rubias. Las prefieren dóciles, pobres, rurales, con hijos a cargo y analfabetas. Las prefieren marroquíes.