Flaco era un águila-búho eurasiática. En definitiva, una de aquellas lechuzas de nuestra infancia televisada. Su signo era Piscis.
Flaco era un águila-búho eurasiática. En definitiva, una de aquellas lechuzas de nuestra infancia televisada. Su signo era Piscis.
Lía Villares (La Habana, 1984) es escritora, artista visual y músico. Fundadora de la blogosfera cubana con su blog ‘Habanemia’. Bajista del grupo de rock opositor Porno para Ricardo.
Este dosier podría llamarse: “Los poetas cubanos recomiendan”. Pero entonces sería traicionera con el tiempo perfecto de la poesía.
Biden anuncia más de 500 nuevas sanciones contra Rusia, dirigidas a su economía, industria de defensa y entidades de apoyo.
Ahí, donde reina un individualismo que pone en segundo lugar cualquier otro valor, el único aspecto donde pareciera reinar lo colectivo es en aquella área que debía ser precisamente la más individual e íntima: la vida sexual.
Rolling Stone: “La aclamada artista cubana de jazz nos habla de su brillante nuevo álbum, en el que combina la espiritualidad tradicional y los sonidos del pop”.
“Quieren que se haga en secreto, sin despedida. Quieren llevarme al borde de un cementerio, a una tumba fresca y decirme: aquí yace vuestro hijo”.
Estados Unidos y los países árabes intensifican las conversaciones para lograr un alto el fuego en Gaza y liberar a los rehenes.
En las fotografías de Izuky Pérez el reforzamiento del canon ocurre cuando nos percatamos que allí el cuerpo deviene paisaje y, al mismo tiempo, atmósfera.
¿Ha llegado el minuto para nuestras letras de asumir aquello que Cabrera Infante sugiere en Tres tristes tigres: “Aquí siempre tiene uno que dar a las verdades un aire de boutade para que sean aceptadas”?
El virus de la indiferencia poética se ha convertido ya en una epidemia. Tal vez por eso un gran poeta como Andrea Zanzotto sigue siendo uno de los grandes desconocidos de la literatura italiana.
A Fina García-Marruz, un “pobre hombre» le robó su vistosa cartera de origenista por vía marital, donde la poeta atesoraba, a sus 17 virginales años de edad, un “voluminoso” ensayo “de unas cuarenta páginas” sobre, por supuesto, la poesía cubana.
Fue en el parque Córdoba donde al fin conocí personalmente (antes, por e-mail: él en Sri Lanka y yo en el suburbio de Santos Suárez) al británico Royston Ellis, poeta medio beat y viajero, amigo de John Lennon y Cliff Richard, el autor de “Devil Woman”.