“Pensaba en lo avergonzada que se sentiría si tuviera que llegar a explicarle a algún colega que ella, doctora en Ciencias Bioquímicas, estaba considerando un remedio mágico para su hermana”.
“Pensaba en lo avergonzada que se sentiría si tuviera que llegar a explicarle a algún colega que ella, doctora en Ciencias Bioquímicas, estaba considerando un remedio mágico para su hermana”.
El descubrimiento fue involuntario, como la aparición de una isla con vegetación rosa, verde, naranja y celeste que aparece en el medio del océano sin figurar una sola coordenada en el mapa.
Regímenes dictatoriales como el de Cuba han perfeccionado la habilidad de comercializar una imagen idealizada que disimula la violación de los derechos humanos, la pobreza y la opresión.
“Esas anotaciones, usurpadas por los árboles del bosque, son nada menos que su diario de campaña, de guerra”.
“Al principio eran solo dos extraños compartiendo un mismo espacio temporal. Ella era caribeña, él vivía en algún lugar de Norteamérica”.
“Para poder obtener —soñar— esa libertad, inventar esa libertad, conquistar esa libertad, el hombre saltará siempre el muro o cruzará el mar custodiado”.
“En la cima se sentaba George Mavety, un hombre heterosexual con un apetito insaciable por el sexo, la comida y el dinero. ¿Qué podía salir mal?”.
En las costas donde se siembra el mangle rojo, / no hay agua dulce. / Cada vez que llega el agua dulce, en una barcaza,/ hay una fiesta.
Un bosque hecho pulpa para que millones de humanos jueguen a ser dioses. Seres que nacen y mueren para ser masa, soporte de signos e ideas. ¿Qué ideas?
Hace muchos años, Raúl Flores Iriarte me soltó una pregunta: ¿Cómo se siente ser un escritor consagrado? Después de tanto tiempo leyendo, escribiendo, hablando de literatura, un escritor (consagrado o no) empieza a decirse: Debe haber un sentido para todo esto. Hablemos de lo que significa soltarlo todo y largarse.
La prosa de Raúl Flores Iriarte es el residuo de la imagen de Jack Sparrow metamorfoseado en jovencita leather, o una luminaria verdosa encima de una caja registradora, o un tipo hablando sobre una nave alienígena colosal, o una canción de Norah Jones en un espacio de David Lynch, o ropa interior femenina usada.
Las propuestas visuales que aquí estaremos revisando podrían funcionar como uno de los archivos contingentes más originales, perspicaces, críticos y productivos de Cuba contemporánea.
Yo nací en un cuarto de hotel. Una niña negra, con trenzas, vestida de uniforme, con espejuelos, viendo la televisión en el lobby junto a los demás huéspedes que no duraban más de una semana, porque en los hoteles de mala muerte nadie duerme 21 años.