Un ejemplo para alertar sobre los efectos de la precariedad socioeconómica sobre la gestión cultural y patrimonial, la fragilidad de los individuos y las familias, y la desprotección de la memoria cultural.
Un ejemplo para alertar sobre los efectos de la precariedad socioeconómica sobre la gestión cultural y patrimonial, la fragilidad de los individuos y las familias, y la desprotección de la memoria cultural.
En un mundo donde prevalecen la impiedad y el desprecio por la existencia, el grito es la más humana de las expresiones.
“Hemos soñado nuestras convocatorias con un diseño flexible, que permita presentar tantas oportunidades para los jóvenes como las que seamos capaces de generar”.
“Casi nadie ha podido desertar de Corea del Norte. Pero esta familia hizo una aterradora apuesta por la libertad… y lo consiguió”.
WSJ: “Las autoridades chinas clausuran discretamente a los vendedores de sustancias químicas y dicen que regularán otros precursores de opiáceos”.
Cuando se fue a París, Abela era en Cuba un artista promisorio entre los nuevos, es decir, entre aquellos interesados en explorar un arte cubano moderno. Cuando regresó, venía respaldado por los triunfos que había conquistado allí como artista.
Independent: “Dos buques navales rusos han atracado en el puerto venezolano de La Guaira”.
NJ.com: “La hermana de Bob Menéndez dice que era ‘normal’ que el senador escondiera dinero en su casa”.
Conversamos con la Dra. Elaine Acosta, directora ejecutiva del Observatorio de Envejecimiento, Cuidados y Derechos; CUIDO60.
Uno de mis abuelos era más comunista que el otro. Uno de mis abuelos escuchaba a Chibás. Uno de mis abuelos y su banda tomaron el control del pueblo por un mes y la Guardia Rural tenía que pedir permiso para entrar y salir. Uno de mis abuelos se apuntó para ir a la Guerra Civil española. Mis dos abuelos repitieron alguna vez: “Yo no luché por esto ni por aquello”.
¿Qué sucede cuando tu cumpleaños coincide con la muerte de Fidel Castro? Una crónica de desfases.
Acabo de regresar de Gibara y quizá por eso tengo a Humberto Solás muy presente. Sus canas, su camisita blanca, su fuerza. Estar en el festival que él creó, me ha hecho pensar. Y como algo muy natural, si uno piensa en Humberto es imposible no sentir la presencia de Nelson Rodríguez.