México tiene su primera mujer presidenta. Pero su gran victoria puede suponer un peligro mayor para la democracia y la seguridad.
México tiene su primera mujer presidenta. Pero su gran victoria puede suponer un peligro mayor para la democracia y la seguridad.
Si te quedas mirando la foto por al menos medio minuto, ocurre en la mente humana una curiosa ilusión, no tanto óptica como sentimental. Déjame un comentario si la logras ver.
Ni Camagüey ni Holguín, mapas en el suelo con un palillo de dientes: un archivo fotográfico de lo feo o de lo bello no prescinde de carritos que contienen pertenencias.
En Ucrania son visibles varios signos de clientelismo presidencial. Un presidente clientelar y unos oligarcas que buscan rentas son los principales actores del sistema político del país.
La defensa del senador Bob Menéndez está vinculada a la huida de su familia de Cuba en un juicio por corrupción de gran repercusión.
“La fábula trágica de Frankenstein y su creación se aferra a la médula del imaginario humano como alegoría tanto de la otredad como de la infinita soberbia humana”.
“Alice Munro es nuestro Chejov, y va a sobrevivir a la mayoría de sus contemporáneos”, dijo la escritora Cynthia Ozick.
La crisis fronteriza de Estados Unidos se ha agravado. El anticuado sistema de inmigración de Estados Unidos no da abasto y exige reformas integrales que van más allá de las medidas presidenciales.
Archivos secretos de Hamás revelan una amplia vigilancia sobre los palestinos en Gaza, dejando al descubierto una red que controlaba la actividad política, las redes sociales y las vidas privadas.
El muchacho que preguntaba por la muerte ha estado en peligro de morir más de diez veces y, según testimonia sin cesar, ha sido iluminado. El muchacho que asistía a un rito bautista y que luego se apartó de la fe para meterse a soldado, es ahora cristiano.
Después de 1959 no se conoce ninguna figura prominente dentro del urbanismo cubano. ¿Qué puede significar lo anterior? ¿No hay construcciones significativas? ¿No hay urbanistas? ¿No hay clases dominantes?
Consumimos obras de Leonardo Padura porque todavía tenemos fe en un sentido textual que explique nuestra existencia individual y nuestra experiencia histórica.
Leemos a Padura porque, en tanto pueblo, seguimos negándonos a asumir el vacío de significados con que, década tras década, nos ha ido difuminando la Revolución, para colmo sin contar con nosotros.