¿Qué se ama cuando se ama un país? ¿Un territorio, una lengua, una memoria, una costumbre? ¿O una idea que exige permanencia?
¿Qué se ama cuando se ama un país? ¿Un territorio, una lengua, una memoria, una costumbre? ¿O una idea que exige permanencia?
Hoy se ha sustituido el halago por la diplomacia, la bravuconería por la negociación y, negando todo lo que Charlie Kirk representa: la imposición por la palabra.
Trump está preparando las condiciones para una escalada con un objetivo claro: asegurar el dominio total de Estados Unidos sobre su hemisferio.
Cuba representa un caso de impunidad prolongada y “estabilizada”.
Nosotros, los cubanos dentro de la Isla, también miramos los cruceros, a lo lejos.
Según fuentes consultadas, poderosas figuras del régimen comunicaron en secreto a funcionarios estadounidenses y cataríes que verían con buenos ojos la salida de Maduro.
Historias instaladas en la realidad cotidiana de lo doméstico, un dominio trascendido y quebrado gracias a la perspectiva de quienes narran.
La destrucción total de esta necrópolis es solo cuestión de tiempo.
Quien se va genera nuevas geografías. Quien se queda aprende a habitar los huecos de los mapas.
El ‘Diario de Kioto’, de Ernesto Hernández Busto describe cómo, antes de dominar su arte, el espadachín japonés debe aprender a estarse quieto sobre una columna de cuatro pies.
Om Ulloa (Cuba). Es autora de ‘plagios’ (2022), ‘glotOnerías y olfAteos (de florEs en cUbículos)’, (2017) y ‘palabrerías aNalfabéticas’ (2016). Forma parte de las antologías de poesía ‘Equívocos. Poetas cubanos de inicios del siglo XXI / Misconceptions. Early 21st Century Cuban Poets’ (2021) y ‘Las piedras clamarán. Poesía cubana contemporánea de temas LGBT+’, (2019).
El mártir no dijo absolutamente nada cuando lo barrieron desde el cielo. Su testamento es territorio estéril.
The Wall Street Journal: “Frenaría la marcha coercitiva de la izquierda, pero es probable que sus políticas sean una apuesta incierta”.
The Economist: “El daño a la economía de EE. UU., a sus instituciones y al mundo sería enorme”.
Entre la reacción en cadena ante la muerte del cantante y ‘La capital del sol’ se podría armar un retrato robot del alma cubana.
Su reino era su casa y su trono un cómodo sillón desde donde enfrentó la vejez, la ceguera y lo peor.
El Consejo de Transición de Haití pretende acabar con el dominio de las bandas y abordar las profundas desigualdades de cara “al día después”.
El gobierno ruso ha negado las comunicaciones al líder opositor Alexey Navalny. Su equipo y abogado mantienen las solicitudes de prueba de vida.
Con el fin de evitar su posible resurgimiento a partir de 2024, un juez federal prohíbe la política de separación de familias migrantes de la era Trump hasta 2031.
¿Más disturbios? No, lamento decepcionar a esos que quieren ver el mundo arder y a Cuba sumida en una guerra civil o algo peor.
Me sorprenden y estremecen estas y otras declaraciones: “no nos dejemos robar las redes sociales por el enemigo”.
Me cargaron, me levantaron en peso. De ahí, sentada en el piso con los brazos en alto, haciendo el símbolo de libertad con los dedos, me cargaron en peso unas ocho, diez personas, y me lanzaron adentro de un carro.
Después de veinticinco años sin poder salir a la luz, la editorial Bokeh publica A dónde, de Ramón Williams, novela que será presentada en Miami el próximo 12 de octubre. A propósito de esto, conversamos con su autor.
Una dramaturgia documental desde sus variantes de veracidad histórica, simulación de la historicidad, verdad fragmentada y observación participante.
Desde el comienzo de este milenio, la Bienal es solo un nombre: se hace cada tres años o más, según dicten los títeres subordinados al Consejo de Estado y a sus manos “ocultas”, hoy visibles.
“Los cubanos de Miami, toda esa primera generación de la emigración, iban a ver qué hacía la hija de Elena Burke, porque a ella era a la que conocían. Iban comentando, seguro que no va a ser tan buena como la madre”.