La desintegración del orden internacional tiene una causa tan simple como profunda: los Estados-nación no caben en el espacio digital.
La desintegración del orden internacional tiene una causa tan simple como profunda: los Estados-nación no caben en el espacio digital.
Fragmento de la novela ‘El color del verano o Nuevo Jardín de las Delicias’ del escritor cubano exiliado Reinaldo Arenas (1943-1990).
Un ataque aéreo israelí en Rafah mata a 35 personas después de que Hamás lanzara cohetes contra Tel Aviv. Se trata del primer ataque de este tipo en meses.
La Revolución es tan grande que, en oportunidades de absoluta obnubilación, llega uno a la ausencia de lastre. Eso se llama ingravidez.
Cómo la URSS recurrió al comercio en la sombra y al espionaje industrial para eludir las sanciones occidentales.
Hay algo profundamente violento en un maniquí moderno.
La gente de ‘la cultura’ suele ser estúpidamente esnob y, mucho más, cierta izquierda latinoamericana que sufre complejos de inferioridad.
Lo que llamamos ‘pasado’ son nuestros recuerdos. Lo que llamamos ‘futuro’ son nuestros deseos.
La líder opositora Svetlana Tijanóvskaya analiza la oposición democrática de Bielorrusia y lo que necesita para ganar.
Recibo un artículo de Néstor Díaz de Villegas, vía email, y reviso su contenido: sí, no, sí, no, no, no. Muchos más NOes que SÍes. El poeta se ha lanzado con la pira en la mano, y es una pira peligrosa. Derroche de retórica y euforia, pero poco argumento. Se ha esfumado el crítico perceptivo y se asoma Torquemada.
Esto no es un texto de poscritica, no es un ensayo, no es la transcripción siquiera de una conversación formal: esto no es sino una acusación.
En la década de los ochenta, lo que en apariencia era un apacible crucero familiar de lujo, con periódicas escalas en el tranquilo puerto de La Habana, servía como camuflaje perfecto para transportar tropas cubanas a Angola.
Un año ya de esta guerra, en la que se juegan cosas que no acabamos de entender. Somos el público aturdido de una guerra de exterminio en pleno corazón de Europa. Pasada la sorpresa, la sensación general es una abofada indiferencia.
Esto no es un texto de poscritica, no es un ensayo, no es la transcripción siquiera de una conversación formal: esto no es sino una acusación.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, critica a la UE por respaldar al “nazi” presidente ucraniano Zelenski en la cumbre UE-CELAC, avivando las tensiones y poniendo de relieve las discrepancias sobre la invasión rusa.