Llegas, Luis Manuel Otero Alcántara, demasiado tarde al exilio.
Sales de Cuba en el peor momento para salir. Acabas de renunciar a vivir la invasión en primera persona patria.
Vienes a invitarnos a una lucha que de pronto es innecesaria. Hay que reprogramarse. Y rápido. Bastaría con no hacer nada. Apenas, respirar. Alguien debería contarte de la asfixia de este diario.
Lo lamento por ti. Y por los tres o cuatro cubanos que vienen detrás. La ósmosis los engaña. Perderán la oportunidad de quedarse en casa y ser testigos del reseteo de la nación.
Dejemos de repetir que estamos conectados. La clave es no mover un dedo a favor de la libertad. A la mierda con la democracia. La fase terminal de la tiranía será una supernova de tedio. La invasión se nos viene encima como un big-bang al revés. El espacio-tiempo de la historia de Cuba pronto dejará de expandirse y se contraerá hasta rebotar en cero.
Nos vemos, Luis Manuel Otero Alcántara, cuando la invasión extermine Isla y Exilio sin distinción.

Diario de la invasión (VIII)
Los 250 años de Estados Unidos eran equivalentes a los cero años que los cubanos hemos vivido en democracia.










