Geandy Pavón, tú no tienes ningún problema con la socialdemocracia

Al distinguir entre socialdemocracia y socialismo doctrinario, al reiterar que Suecia y Dinamarca son economías de mercado bajo la lupa socialdemócrata, al diagnosticar que el trauma político de los cubanos no nos garantiza infalibilidad y que las democracias valen por su potencial de autocrítica y rectificación, el fotógrafo cubano exiliado Geandy Pavón, en su columna del 17 de septiembre de 2026 en El Estornudo, nos lleva a conocer, si no el hielo, al menos sí el agua tibia.

Nuestra repugnancia hacia las izquierdas democráticas no viene del gen de la intolerancia al totalitarismo. Ojalá. Nuestro desprecio por los demócratas izquierdistas brota de una fuente objetiva, sin conexión con nuestra ceguera anticastrista: las izquierdas en democracia se han ido y se siguen yendo a la cama, en privado y en público, con el gobierno que en Cuba eliminó derechas, centros, izquierdas y apolíticos por igual.

No es por gusto que brincamos como pulgas con rabia cuando leemos socialismo en un tatuaje, un pulóver o una pancarta del mundo libre. Escupimos vitriolo a troche y moche porque, a ras de la insubordinación popular del 11 de julio de 2021, por ejemplo, el Comité Internacional de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos salió a la defensa del violador y no de sus víctimas, casi pidiendo protección para los matones de verde oliva:

“En respuesta a las manifestaciones actuales, rechazamos cualquier narrativa que culpe directamente a La Habana por los efectos de un embargo estadounidense que ha sido implementado por muchos años. En el centro de esta inestabilidad hay un bloqueo cruel e inhumano. Cualquier preocupación por los derechos humanos comienza con el desmantelamiento inmediato del embargo impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos”.

Lo mismo con el movimiento Black Lives Matter, que terminaría al cabo borrando este post publicado el 15 de julio de 2021 en su perfil de Instagram:

“El pueblo de Cuba está siendo castigado por el gobierno de Estados Unidos porque el país ha mantenido su compromiso con la soberanía y la autodeterminación. Los líderes de Estados Unidos han intentado aplastar esta Revolución durante décadas. En lugar de concordia internacional, respeto y buena voluntad, Estados Unidos solo ha provocado sufrimiento a los 11 millones de habitantes del país, de los cuales 4 millones son negros y de color”.

Al otro lado del Atlántico, en una Europa filocastrista antes y después del castrismo, el Partido Comunista Portugués soltó el 12 de julio de 2021 su inercial arenga de solidaridad con una Isla donde, gracias al partido comunista local, la ciudadanía vegeta en un limbo despótico sin prensa, ni elecciones, ni separación de poderes, ni parlamento ni partidos políticos:

“Denunciando y repudiando las acciones de desestabilización y provocación que Estados Unidos promueve, instrumentalizando cínicamente las nefastas consecuencias del bloqueo del que es responsable, el Partido Comunista Portugués destaca el ejemplo de coraje y dignidad de Cuba y del pueblo cubano, y hace un llamado a la solidaridad con la Revolución Cubana y a exigir el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, como fue reiterado por la Asamblea General de Naciones Unidas el pasado mes de junio”.

Esa maldita circunstancia del bloqueo por todas partes nos da unas tremendas ganas de bloquear y recontrabloquear a Cuba, con todos los otros cubanos, todas las otras cubanas y todes les otres cubanes dentro.

A la muerte de Fidel Castro Ruz, en noviembre de 2026, al líder de los laboristas británicos Jeremy Corbyn no se le ocurrió mejor duelo a distancia que investir al cadáver nonagenario de “campeón de la justicia social”.

La representante de Francia en los funerales del comandante en jefe, la entonces Ministra de Medio Ambiente, Ségolène Royal, miembro del Partido Socialista francés, elogió a ese “monumento de la historia” gracias a quien “los cubanos recuperaron su territorio, su vida, su destino: se inspiraron en la Revolución Francesa sin por ello conocer el Terror”.

Y con esa inspiración eurocéntrica los cubanos sentimos como una cosquillita contrarrevolucionaria en contra del más mínimo acto de justicia social.

Los ejemplos sobran. Un artículo tan acucioso como el de Geandy Pavón en El Estornudo debió incluir el colirio de un índice onomástico. Nombrar nombres y citar citas que apunten a la singularidad de una y solo una certeza: los demócratas socialistas siempre salvan al secuestrador de nuestra soberanía nacional y arropan al asesino de nuestra individualidad.

Da igual si el socialismo democrático conduce o no conduce al castrismo. A los cubanos ya nos condujo y hasta nos condució. También a los venezolanos, por cierto. ¿Y entonces hay esperanzas para nuestra islita en la retórica reaccionaria de la derecha global? Bien, gracias por preguntar, ¿y cómo sigue usted?

El problema no es el Two Minutes Hate de nosotros, los parias sobremurientes al comunismo caribe. Peor patíbulo es el Two Minutes Love de los políticos del planeta Democracia hacia la monarquía marxista que los cubanos, ni con terrorismo ni con ternura, hemos podido exorcizar.

Esto no justifica nuestro Ur-castrismo inercial, por supuesto, pero no es un mal atenuante a la hora de dictar diagnóstico clínico o lapidación moral.






* Réplica de Orlando Luis Pardo Lazo al artículo “La memoria cubana y la nueva izquierda en Estados Unidos”, de Geandy Pavón, publicado en El Estornudo, el 17 de septiembre de 2026.






del-estrecho-de-florida-como-campo-de-exterminio-en-respuesta-a-nestor-diaz-de-villegas

Del Estrecho de Florida como campo de exterminio (En respuesta a Néstor Díaz de Villegas)

Por Antonio José Ponte

De contar con pruebas de existencia de campos de exterminio cubanos nada me costaría denunciarlos en toda su responsabilidad.






Ponte dentro del campo de exterminio

Por Néstor Díaz De Villegas

El castrismo opera su emborronamiento último no solo entre los observadores más diligentes, sino en el mismo autor del sistema.

ponte-dentro-del-campo-de-exterminio