Jaime Bayly entre el ‘alter ego’ ficcional y el ‘yo’ del periodista



Me complace darles la bienvenida, en nombre de la directora de la biblioteca, Grisel Torralbas, y de todo nuestro equipo, a esta presentación de Jaime Bayly en la biblioteca John F. Kennedy, sede principal del sistema de Bibliotecas Públicas de Hialeah.

Queremos agradecer especialmente a Spanish Publishers por el auspicio y apoyo a esta actividad, con la esperanza de que este sea el inicio de una larga y fructífera relación en la promoción de la mejor literatura en español, tan apreciada en nuestra comunidad.

Y, por supuesto, darle la bienvenida y las gracias a nuestro invitado de esta tarde, el querido escritor Jaime Bayly, por aceptar compartir con nosotros esta conversación alrededor de su más reciente novela, Los golpistas.

Esta biblioteca celebrará en julio sesenta y un años de servicio a la comunidad. Pero incluso antes de existir este edificio, en espacios más pequeños e ingeniosos, la idea de una biblioteca pública para Hialeah ya formaba parte del espíritu fundacional de la ciudad. 

Fueron algunos de sus primeros pobladores —entre ellos, un club de mujeres— quienes comprendieron que los libros debían estar presentes allí donde una comunidad quisiera soñar y crecer. Esa noción acompaña a Hialeah desde sus inicios y sigue viva esta tarde, en este encuentro entre lectores, literatura y memoria.

Porque las bibliotecas no son solamente repositorios de información. También pueden ser —y ese sigue siendo nuestro ideal— lugares de encuentro entre el escritor y sus lectores; espacios donde la literatura abandona por unas horas la soledad de la página y se vuelve conversación y experiencia compartida.

A veces, el encuentro ocurre en el gesto silencioso y casi íntimo de tomar un libro de un estante. Otras veces, en la exaltación de tardes como esta, en las que coinciden el libro, el autor y sus lectores bajo un mismo espacio de atención y de asombro.

Umberto Eco decía algo así como que no existe novela más apasionante que la que podría escribirse con la historia de una sola palabra (cito de memoria). Y quizá por eso las bibliotecas siguen siendo lugares donde una comunidad aprende también a nombrarse a sí misma: Hialeah, la ciudad, recibe hoy a un escritor que sabe bien la importancia de cada palabra.

Jaime Bayly ha sido periodista, presentador de televisión, entrevistador, narrador, cronista y hoy también una voz seguida por millones de personas en YouTube. Pero, sobre todo, ha sido siempre alguien que se da en las palabras: un comunicador culto, incisivo y libérrimo en el uso del lenguaje.

En tiempos donde el idioma suele empobrecerse entre consignas, lugares comunes y simplificaciones, Jaime Bayly sigue siendo un ejemplo del placer y la inteligencia verbal; de la riqueza expresiva que despliega el buen orador, del matiz preciso, del acierto eficaz a la hora de nombrar las cosas.

Su trayectoria revela también las proteicas relaciones entre la literatura y el periodismo. En Jaime Bayly conviven el alter ego ficcional y el “yo” del periodista, de un modo tan íntimo que pocas veces pueden deslindarse por completo uno del otro. Y acaso sea precisamente esa tensión —entre confesión y artificio, entre memoria, provocación y relato— la que aumenta la inquietud psicológica y la fascinación de sus lectores.

La crítica ha reconocido en Los golpistas una de las novelas más ambiciosas y maduras de Jaime Bayly. El diario ABC de España, por citar un ejemplo, señaló que el autor avanza en esta obra “con pulso periodístico y madurez narrativa”, convirtiendo aquellos días turbulentos de la historia venezolana en un relato de notable intensidad humana y política.

Quizás ahí radique una de las virtudes de esta novela: no solo reconstruir un episodio histórico, sino explorar cómo se deforman las sociedades bajo la polarización, el caudillismo y la deriva autoritaria.

Incluso en medio de esa densidad política y psicológica, Bayly no renuncia nunca a uno de los rasgos más reconocibles de su escritura: el humor, la ironía, esa capacidad tan suya de desmontar solemnidades y humanizar a sus personajes, incluso en situaciones límite. 

En sus páginas conviven la tensión histórica y la agudeza verbal, el drama y la irreverencia. Todo ello sin abandonar nunca aquello que ha distinguido siempre su mejor escritura: la capacidad de convertir la realidad pública en experiencia íntima, y la historia en materia narrativa.

Hace poco, durante la presentación de esta novela, Jaime Bayly confesó que una inesperada felicidad lo había obligado a buscar inéditos horizontes narrativos, más allá de los límites de su propia experiencia vital. De ese desplazamiento, nacieron sus dos novelas más recientes: Los genios, ya imprescindible para comprender ciertas pasiones y fracturas de la historia literaria latinoamericana contemporánea, y Los golpistas, la obra que hoy nos reúne. 

Solo nos queda entonces agradecerle su presencia esta tarde, desearle nueva y abundante felicidad, otras historias y novelas que algún día regresen a encontrar lectores en esta biblioteca.

Muchas gracias y bienvenido, Jaime Bayly.

* Palabras de presentación de Los golpistas de Jaime Bayly, en la tertulia “El caimán ante el espejo”, en la Biblioteca John F. Kennedy de Hialeah, 16 de mayo de 2026.