The Economist: “El daño a la economía de EE. UU., a sus instituciones y al mundo sería enorme”.
The Economist: “El daño a la economía de EE. UU., a sus instituciones y al mundo sería enorme”.
El eterno femenino, ese arquetipo espiritual y moral, con tendencia a la pasividad y la belleza, consecuencia de un mito patriarcal, es imposible.
Tras el colapso del imperio soviético, todos los países independientes partían de la misma “casilla de salida”: la dictadura comunista. Pero en cada uno la democracia se convirtió en un ejercicio diferente. Estudiamos los casos de Estonia, Rusia y Ucrania para entenderlos.
No existe otra parte del cuerpo que pueda causar tantos sentimientos encontrados.
Orlando Rojas tuvo la grandeza de no detenerse en la peripecia social y cultural del castrismo esterilizador. Su película llega a la intensidad de la poesía y la aniquilación humana.
Para que alguna voz de mujer exclame desde lo más profundo de su impotencia y su necesidad: “pongan la corriente, repinga”.
El ODC respeta y celebra la visión poética, crítica y política que El Ciervo Encantado propone, y lo que significa para el acontecer actual en Cuba.
“La historia es siempre una caja de sorpresas, y si al final el régimen cubano cae por la falta de luz, trágica metáfora, será la segunda dictadura víctima de Chernóbil”.
Taiger, Taiger: un pingú. / Cuéntame la historia tú: / Isla, exilio a contraluz; / Hombre, música, ataúd.
El verdadero motivo de este análisis es reclamar el crédito de Las doce sillas (1962), de Tomás Gutiérrez Alea, como el largometraje de ficción producido por el ICAIC y dirigido por un realizador cubano con el primer desnudo masculino en la historia de la cinematografía nacional revolucionaria.
Cuatro mujeres de diferente apariencia, igualadas en 3×2 metros, ninguneadas y puestas a disposición de un entramado opresivo que no debe responder ante nadie, solo perdurar. Es complejo ordenar los diálogos; han pasado meses y recordar es tan doloroso un día como al siguiente.
Todavía hay quienes emplean los mismos trucos para hacerse pajas mentales. Cuando le conté esto a mi amigo, me reprochó que no hubiera “leche” en toda la historia. Quería detalles de mis relaciones y de mi vida privada. Ahora, varios años después, puedo reconocer sin tapujos la violencia que ejercí y la que ejercieron sobre mí.
La compilación de short stories clausurada por “Su última reverencia”, aparte de ser la más antigua del canon holmesiano, es la única en cuyo título no reza el nombre del héroe. Sospecho que el atribulado Conan Doyle ya no quería ni mentar a su criatura, lo cual será apenas el comienzo de un festival de extravagancias. Veamos.