Elio Rodríguez (1966) es un artista visual cubano radicado en Elche, España. Su práctica artística abarca una amplia gama de medios.
Elio Rodríguez (1966) es un artista visual cubano radicado en Elche, España. Su práctica artística abarca una amplia gama de medios.
En el salón Malecón de Moscú, una fiesta de temática cubana reforzó la imagen de Cuba como aliado político clave de Rusia.
Las crisis en Haití y Cuba plantean retos de enormes proporciones. Haití está al borde del fracaso, la gobernabilidad de Cuba se resquebraja y las potencias mundiales, incluido Washington, observan con gran preocupación.
Todos los poderes dinásticos contienen y esconden enormes dosis de podredumbre y de voracidad.
El incremento de la emigración de profesionales artistas tiene un origen directo en la represión, coacción y falta de oportunidades.
Veterano, ‘honorably discharged’, súbito huérfano, Basil estudió Turismo en el Miami Dade Community College. Hizo trabajos de ‘security guard’ y obtuvo una licencia para portar armas.
En el planeta Linkgua viven Don Quijote, Lezama y Ernesto Guevara, Lorca, Bernal Díaz, Vitruvio, los personajes de los Evangelios Apócrifos, los dioses de Lydia Cabrera y Ludwig Wittgenstein.
Relación actualizada de los artistas e intelectuales cubanos privados de su libertad.
Aquella ilusión de que las libertades producen necesariamente objetividad en el pueblo, o por lo menos en la clase intelectual, ya no me anima a escribir para Hypermedia Magazine. A fuerza de leer noticias me siento confundido, mareado. Especialmente ese asunto de la izquierda y la derecha.
¿Quiénes queremos ser? ¿Cuáles son los parámetros éticos que nos guían? ¿Qué vamos a hacer con el poder que nos da la visibilidad en las redes sociales? ¿Cómo somos diferentes de aquello que criticamos? Nada de esto está claro hoy. Pasó antes en otras partes. Nos pasa ahora a nosotros, en un contexto globalizado, de fake news e influencers.
“A mí la Revolución me volvió loco. Aquello me pareció una película de acción: gente que bajó de la Sierra y eran como los cowboys pero vestidos de verde olivo, con collares de caracoles y armas largas en vez de revólveres. Para mí era indiscutible que venían a traer justicia a esta tierra”.
“Yo ya estaba exiliado mentalmente antes de irme de Cuba, aunque nadie se enterara. Esto sucedió, paradójicamente, encontrándome fuera de Cuba: en Angola, en 1985. La decisión se produjo después de que impedí, a punta de fusil, que los compañeros de mi camión violaran a una mujer local enfrente de sus tres hijos”.