“La plaza Mantilla era una hermosa alameda de recreo, donde los paseos y los árboles conformaron un paraje admirable”.
“La plaza Mantilla era una hermosa alameda de recreo, donde los paseos y los árboles conformaron un paraje admirable”.
Sayde Chaling-Chong García: Activista por los Derechos Humanos. Presidente de la Alianza Iberoamericana Europea contra el Comunismo. Chino hispano cubano. Antifascista y anticomunista.
En pleno preludio electoral, Quito vive una ola de terror tras el asesinato del candidato Fernando Villavicencio. Con conexiones a carteles y tensiones políticas, Ecuador enfrenta una grave crisis institucional.
En el corto-medio plazo, Venezuela será libre o será totalitaria a nivel castrista. Occidente debe apostarlo todo a la primera opción.
“Cuando llegué a Miami hace un año, me vi flotando. No tenía casa, no tenía documentos, no tenía trabajo, no tenía dinero, no tenía amor y no tenía país”.
Yo era Elena en ‘Corazón azul’. Me encontraba ante las ruinas de una isla. Por fin dejé de matarme. Ya no podría volver a interpretar a Ofelia.
Con su técnica excelente y su goce singular de pianista acuariana, Diana Carbonell Avtodiychuk genera una danza con sus dedos.
Se ha matado por el hijo que tuvo su mujer el mes pasado. El bebé no debe ser suyo, porque salió bastante negro.
Las imágenes de Diana Markosian de una institución antaño grandiosa tienen un aura de decadencia y plantean una pregunta sobre lo que motiva a los bailarines que quedan.
Mi amiga Alba murió de un infarto. Murió Tomás, el encargado de mi edificio. Murió Sara, mi tía abuela. Me duele recordarla hospitalizada y respirando mal. Murió Rafa, abuelo de mi hijo. Un viejo sabio y muy jodedor. Antes de todos ellos, murió mi abuelo. He estado pensando en la muerte, y en las formas en las que he estado vivo.
En este espacio voy a largar mis listas, gustos y preferencias. Comienzo con mis películas preferidas de vampiros, y continuaré con otros personajes icónicos como los zombies, los serial killers y los extraterrestres, además de campos genéricos como el cine posapocalíptico, el neo-noir, los falsos documentales y el cine de culto.
Abracemos el contagio, convirtámonos todos ahora en la amenaza, que nuestros cuerpos se conviertan ahora en las propias bombas, que nuestras venas se conviertan ahora en los conductos y nuestra sangre en la dinamita, que nuestra propia respiración se convierta en lo que activa el mecanismo detonante.
Quisiera leer el expediente que me tiene abierto la Seguridad del Estado para decirles que no saben nada de mí. Que mi nombre no es mi nombre. Que yo soy Elena, la de Corazón azul: el personaje más largo que he interpretado jamás. A veces quiero que todo termine, separarme de ella. Las fronteras mentales se desdibujan.