Suena un poco turbio, y hasta recreativo, pero son experimentos controlados. Nada de qué preocuparse.
Suena un poco turbio, y hasta recreativo, pero son experimentos controlados. Nada de qué preocuparse.
El Rincón Criollo, el entrañable restaurante cubano de Corona, Queens, cierra después de 47 años. La familia Acosta, afectada por la pandemia y el aumento de los alquileres, espera empezar de nuevo en Long Island.
Cómo una Revolución se pervierte a sí misma; cómo abre, pero también cierra el camino de lo revolucionario tras agotar las energías de varias generaciones.
Era un lugar,/ un miedo/ vulgar y colectivo /tejido por las sombras,/por demiurgos / que hicieron una fiesta /y lanzaron al fuego nuestros libros.
El atentado contra el grupo militante ha llevado a investigar la cadena de suministro detrás de los localizadores que detonaron la semana pasada.
“Lourdes Gil fue en un principio una lezamiana convencida, discípula de aquella escuela mitificadora y densa de un barroco cubano”.
En una de sus habitaciones se dio la famosa discusión entre Gómez y Martí sobre un tema que a pesar de los muchos años transcurridos nada ha perdido en urgencia.
Todos los poderes dinásticos contienen y esconden enormes dosis de podredumbre y de voracidad.
El incremento de la emigración de profesionales artistas tiene un origen directo en la represión, coacción y falta de oportunidades.
Se me antoja un paralelismo entre el reino animal, salvaje, con sus reglas propias, y el modo cívico en la convivencia humana de hoy. Y en todo esto aparece y me estremece sobremanera la figura de Ariel Ruiz Urquiola.
La obra de Juan Miguel Pozo es el lugar de la libertad perfecta, esa libertad que es el privilegio de los artistas auténticos: «¿Puedes tener una lista de ideas comprometidas mientras estás en la lista VIP de todas las ferias internacionales? ¿Se les puede pedir a los artistas lo mismo que a los políticos?».
Apareció la oportunidad: las apps de citas. Para asiáticos, latinos, para toda “raza”, denominación o creencia. Hace un año, la aceptación de este tipo de cosas en EE. UU. era de un 29 %. Pero en un país donde no hay tiempo para casi nada, no importa la aceptación. La usas y ya. “Es un entretenimiento, qué puede pasar…”.
Las obras de Jeine Roque se revelan como auténticos palimpsestos de símbolos y de sentidos. Su apariencia es siempre tramposa: esconden algo más que se le niega a la evidencia del ojo. Tejen una sofisticada trama y una urdimbre en la que los elementos del vocabulario visual van construyendo desvíos retóricos y asociaciones aleatorias.