“Pensaba en lo avergonzada que se sentiría si tuviera que llegar a explicarle a algún colega que ella, doctora en Ciencias Bioquímicas, estaba considerando un remedio mágico para su hermana”.
“Pensaba en lo avergonzada que se sentiría si tuviera que llegar a explicarle a algún colega que ella, doctora en Ciencias Bioquímicas, estaba considerando un remedio mágico para su hermana”.
“Las grandes tecnológicas tienen más poder y más influencia sobre cada uno de nosotros que cualquiera de nuestros estados de la UE y que la propia UE”, advierte Coeckelbergh.
Para poder recordar los objetos de la arqueología familiar o los momentos familiares memorables, debemos evocarlos lo menos posible.
“Esas anotaciones, usurpadas por los árboles del bosque, son nada menos que su diario de campaña, de guerra”.
“Al principio eran solo dos extraños compartiendo un mismo espacio temporal. Ella era caribeña, él vivía en algún lugar de Norteamérica”.
“Para poder obtener —soñar— esa libertad, inventar esa libertad, conquistar esa libertad, el hombre saltará siempre el muro o cruzará el mar custodiado”.
“En la cima se sentaba George Mavety, un hombre heterosexual con un apetito insaciable por el sexo, la comida y el dinero. ¿Qué podía salir mal?”.
En las costas donde se siembra el mangle rojo, / no hay agua dulce. / Cada vez que llega el agua dulce, en una barcaza,/ hay una fiesta.
Un bosque hecho pulpa para que millones de humanos jueguen a ser dioses. Seres que nacen y mueren para ser masa, soporte de signos e ideas. ¿Qué ideas?
El miedo a decir, a hacer, a pensar, a construir. El miedo a nombrar las cosas por su nombre. El miedo a postear en Facebook. El miedo a la vigilancia, a la militancia. El miedo al que ya ha perdido el miedo. El miedo al que no sabe que tiene miedo. El miedo al miedo mismo.
La obra de Pepe Martín, artista mexicano instalado en Los Ángeles, se orquesta sobre la base de la ficción, el culto al legado, la admiración como ejercicio de humildad y la invención como inequívoco impulso creador.
Luis Manuel Otero asusta, y mucho, porque no pueden comprarlo ni sobornarlo. No es de los que vende baratijas de colores con la enseña nacional. No es de los que ruega el espaldarazo institucional. Ha ido al extranjero y siempre ha regresado a la semilla. Sus antecedentes artísticos no pueden ser fácilmente utilizados en su contra.
Rogelio Orizondo y yo hablamos de cuerdas pulsadas, sonidos precisos y canciones tristes, y yo le menciono la cola del T-Rex y él me dice que se enamoró de un velocirráptor. Después ocurre un intercambio de textos que tienen en la metáfora del sexo un enclave hambriento.