“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
“No pierdo la calma. Encontraré una de las nueve puertas. Luego, la estación. Luego, cuando llegue a Orte, el próximo tren. Y cuando ya esté en Assisi, la basílica”.
Todo parece indicar que el primer fallecido por SIDA en Cuba no fue un coreógrafo, como afirmó el noticiero. En su lugar, había muerto un militar que enfermó en África.
Esa es la singularidad cubana. Sin libertad no habrá prosperidad en Cuba, aunque se invirtieran todos los recursos de la diáspora en la Isla.
“Me sentí como si estuviera hablando con León Trotsky en los años previos a la Revolución rusa”.
Mis amores de los setenta / están cumpliendo sesenta. / Algunos apagaditos como florcitas sin agua / —la sal charchaleando en la herida— / quijotes unos buscando molinos / amargados por el exilio muchos / amañados otros con los sandinistas.
Adiós, Centurión. Mártir de la ajenidad. No dejaste ni quince minutos de fama en YouTube.
Diré que —como mucha gente— yo nací en La Habana. Aclararé, además, que la ciudad donde vine al mundo ya no existe.
De esas “miradas evocadoras” sobre La Habana, retomo la más inquietante y profética, la del gran poeta José Lezama Lima.
Reuters: “Las elecciones podrían dar paso al primer gobierno de extrema derecha del país desde la Segunda Guerra Mundial”.
El entramado ideológico que subyace en The House That Jack Built describe el estado anímico de una generación de hombres atrapados en el marasmo del discurso feminista.
Iván Acosta, no solo es un melómano y un connoisseur de la música cubana, sino, además, un industrioso discotecario que exhibe en su apartamento una impresionante colección de miles de discos de vinil.
Pienso en Paul B. Preciado defendiendo la infancia de un niño queer. Pienso en Tracey Emin hablándole a los imbéciles de Margate. Yo nunca fui niña puta, ni niña marimacha, ni niña boba: yo fui una niña mujer.
Una entrevista al diseñador gráfico Rolando Pulido, autor de La Tiñosidad.