Lo que queda de las revoluciones armadas de los últimos setenta años son los despojos de los ideales que las animaron: la caricatura senil del sandinismo y los estertores finales del castrismo.
Lo que queda de las revoluciones armadas de los últimos setenta años son los despojos de los ideales que las animaron: la caricatura senil del sandinismo y los estertores finales del castrismo.
Monumental en escena y cercana en el gesto, mítica en la repetición y cotidiana en la sonrisa, convierte el escenario en celebración y júbilo compartidos.
“Después de ese momento que siempre es triste y conmovedor, la gente se siente útil y alegre al contribuir a una causa justa”.
Nace ahí: en el punto exacto donde una necesidad humana busca lenguaje antes que convertirse en silencio.
La operación es doble: entretener y disciplinar, convocar y excluir, celebrar la juventud mientras se restringen sus derechos efectivos.
Para cuando el fruto de nuestro trabajo pueda ser recogido, conservado y compartido con todos y para el bien de todos.
Ambos muertos casi con la misma edad, soñando con bañarse desnudos en el agua del Contramaestre, que aún sigue turbia y sin libertad.
Las ventanas son espejos para asomarnos a lo real y también a la incapacidad de cambiar el mundo; un mundo destruido y sin resortes.
No sé nada de exilios. Todo lo que fundé quedó atrapado en La Habana bajo el peso insalvable de la dictadura.
Estas derrotas no solo son necesarias. Son morales. No pueden quedar ni trazas de nuestra felicidad prehistórica. O nunca seremos libres cuando llegue la libertad.
Un ser generoso y bueno y, al mismo tiempo, feroz contra todo lo que le parece malvado o simplemente injusto.
Llevaba a la cintura una pistola y un cuchillo comando y en el resto del cuerpo las cicatrices de tres balazos.
Pero su expansión global, la resistencia que pueda encontrar o la posibilidad de que inspire una contrarrevolución ya no dependen de él.
La compañía de gas y petróleo lucha por recuperarse de pérdidas récord tras la invasión a gran escala de Ucrania, que destruyó su modelo de negocio.
En 1959 Cuba no buscaba ni necesitaba ʻtrascenderʼ el sistema capitalista.
El conflicto entre Irán e Israel, impulsado por tensiones religiosas y geopolíticas profundamente arraigadas, da forma a su duradera y compleja rivalidad.
El Vaticano bloquea las propuestas de los obispos alemanes sobre la aprobación de las relaciones homosexuales y la ordenación de mujeres sacerdotes, reafirmando las doctrinas tradicionales.
El alto el fuego entre Israel y Hamás gana terreno con la liberación de rehenes y prisioneros, ofreciendo una frágil pausa en el conflicto más mortífero de las últimas décadas.
“Sin garantías para el ejercicio ciudadano de la sociedad civil es imposible la reclamación de derechos y similares oportunidades para todos”.
“La revolución será feminista o no será”: me quedo con esa compleja frase para la isla del socialismo, la humedad, el amor, el ron y la belleza de su gente. La represión está en todos los lugares que sean dirigidos por hombres que se creen hombres. La dominación es masculina.
Que dicten los dictadores y que sigan los seguidores. Perdónenme los estudiosos de la Cuba contemporánea que piensan más calmadamente en el futuro de todes, pero yo no creo en las hadas desde que se me cayeron los dientes de leche y nadie vino a recogerlos.
Una entrevista con el escritor Julio Jiménez (Premio de Novelas de Gaveta Franz Kafka, Praga, 2015).