Las ventanas son espejos para asomarnos a lo real y también a la incapacidad de cambiar el mundo; un mundo destruido y sin resortes.
Las ventanas son espejos para asomarnos a lo real y también a la incapacidad de cambiar el mundo; un mundo destruido y sin resortes.
“La técnica puede entrenarse. Pero la emoción, esa chispa real, a veces necesita un empujón poco ortodoxo para salir”.
Nuestro pueblo, desde hace décadas y en especial hoy, no posee derechos de autodeterminación.
Trump no es el primer presidente estadounidense que cree que puede tomarla.
Dentro de la apuesta de alto riesgo de la administración Trump por los minerales estratégicos de la isla.
Fui triste todo el tiempo que conviví con Marjane Satrapi. Una tristeza humanista, de criaturas políticas que se dan cuenta de lo que pasa.
Un ejemplo del placer y la inteligencia verbal; de la riqueza expresiva que despliega el buen orador, del matiz preciso, del acierto eficaz a la hora de nombrar las cosas.
Joaquín Gálvez evoca una profunda reflexión sobre la identidad, la autenticidad y la deconstrucción de la imagen pública.
“Fuck me, fuck me, rájame la concha”. Violentos golpes de cadera. Calor, gemidos. La nieve a punto de fundirse. “Cógeme más duro, mother fucker”.
Un espacio cerrado, íntimo, resumido en naturalezas muertas donde frutas y peces conviven con estilizados ornamentos coloniales.
Dos hermanitos sexagenarios entonces, rodeados de aquella infancia insular. Los dos fallecidos en el siglo XXI, tan pronto como dejamos de mirar la foto. Hoy.
Tras la muerte de José Lezama Lima, mientras “hacía limpieza” en la casa, encontró su pasaporte y unas planillas de la embajada norteamericana a medio llenar.
El álbum es un manifiesto sobre la permanencia: la importancia de quedarse, de mirar alrededor y entender que el lugar que habitas también te habita a ti.
En la decadente y glamurosa Habana de los años 50, el único lugar donde había que estar era Tropicana.
Aplaudir ya es un acto intrínsecamente de izquierda. Como debatir. Como dialogar. Como cualquier tipo de cónclave o congreso. Como cualquier organización pública que involucre a más de un individuo.
Comprender por qué ha surgido esta crisis existencial para la ayuda estadounidense a la democracia es clave para evaluar si existe una vía para superarla.
El nuevo documento califica el conflicto ucraniano de “guerra santa” para defender la “Santa Rusia” y esboza ambiciosos objetivos, como aumentar la población rusa de 144 a 600 millones.
Más de un millón de personas se manifiestan en Madrid contra el gobierno de Pedro Sánchez, en protesta por su ley de amnistía y las amenazas contra el Estado de Derecho.
Biden y López Obrador prometen unir esfuerzos contra el tráfico de fentanilo y para gestionar los retos migratorios entre México y EE.UU.
“¡Esto es demasiado…! ¡No hay quien aguante tanta tortura!”, grita alguien. “¡Aquí en esta casa no se come hoy!”.
El otro-excusa es la vía de escape social. Es el monótono despuntar de la desidia. “Mejor que lo haga otro, porque yo no voy a cambiar nada”. Es la rabia del infantilismo social. Perpetúa el equívoco de dejar la vida en manos ajenas: que otro decida por ti, por tus sueños y tus realidades, por tus hijos y tus nietos.
A Otaola se le podría acusar de llevar el anticomunismo hasta la histeria propia del mismo sistema que ataca, y sería verdad. También podría decirse que enarbolar estrategias excluyentes anima a la dictadura a reproducir el mismo patrón, y sería verdad. Pero Otaola es mucho más que una verdad y muchas mentiras.
Entrevista con Erick J. Mota, autor de El colapso de las Habanas infinitas (Hypermedia, 2018).