María Corina Machado: la mujer desarmada que puso a temblar a Estados Unidos

El argumento de que el regreso a Venezuela de María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, altera los planes de la mayor superpotencia, Estados Unidos, es un delirio. Expone una ridícula “asimetría del poder percibido”: pintar a un gigante económico y militar como si fuera frágil ante una líder civil.

Esta narrativa de laboratorio deja muy mal parados al presidente Donald Trump y a Marco Rubio. Quienes, desde Washington, o desde el régimen residual venezolano, difunden esto, hacen ver a la Casa Blanca débil e incapaz de manejar la presencia legítima de una mujer desarmada en su propio país.

Detrás de la retórica oficial y los “voceros anónimos” no hay alta política; hay intereses opacos de rapiña. Buscan proteger un statu quo conveniente para corporaciones y burócratas, socios en la sombra operando completamente de espaldas al sentimiento y la soberanía nacional.

Tratar el retorno de una ciudadana como una “amenaza global” delata el miedo real de los socios en la sombra. No defienden la seguridad de ninguna nación; defienden el control de un poder írrito que le teme al cambio y al ejercicio de los derechos constitucionales.

La soberanía de Venezuela no puede subordinarse a cálculos oscuros ni a agendas cruzadas entre Caracas y Washington. El fondo es simple: no temen que se descarrilen los planes de Estados Unidos; temen que el Nobel de la Paz reactive la fuerza legítima de la voluntad popular.

La narrativa es tan delirante que merece ser plasmada en un libro que solo con el título se convertiría en un best-seller: “El día en que una mujer desarmada puso a temblar a Estados Unidos, la mayor superpotencia del mundo, y al cártel de los Soles”.

Sería un libro de colección.



* Tomado de la cuenta de X del venezolano David Moránen un hilo en seis partes publicado el jueves 2 de julio de 2026.






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