El presidente Jimmy Carter acaba de morir. Parte de su legado es haber elevado la importancia del respeto a los derechos humanos.
El presidente Jimmy Carter acaba de morir. Parte de su legado es haber elevado la importancia del respeto a los derechos humanos.
Cuba puede reforzar su poderío militar con el MLRS “Polonez-M”, con 300 km de alcance, guiado por GPS, despliegue rápido y una formidable potencia de fuego.
Martí nos puso a financiar una Guerra Santa llamada la Independencia, sublimando la historia del horror y trasquilando la barbarie en belleza.
“El opio es el mejor desayuno para no sentir el impulso de llorar por la luz que no ha llegado”.
“Al siguiente día de mi primer encuentro y conversación con Reinaldo Arenas, llegué a la casa de la doctora Elia Calvo de Stalin”.
La victoria de Donald Trump ha dejado consternado a muchos que, desde distintas zonas del espectro político, lo denunciamos como un agitador con irreprimible vocación autoritaria.
Oscar Grandío Moráguez es historiador y politólogo. Autor, entre otros, del libro, ‘Mejor no me callo. Notas ante una transición en Cuba’ (Hypermedia, 2024).
“Puede que no nos dirijamos hacia un colapso general, sino hacia una época tan horriblemente estable como los imperios esclavistas de la antigüedad”.
El sueño sigue sin realizarse, pero el vínculo afectivo con la Revolución, en parte legado por aquellos que vivieron los tiempos maravillosos de las grandes transformaciones, permanece a pesar de todo.
‘Perpetuidad’ es una entrega de la serie ‘Cosa seria’, una columna de opinión del artista Omar Santana, en ‘Hypermedia Magazine’.
“Yo le dije a Axel lo que quiero que ponga en mi tumba. ‘Aquí está la gozadora, la que gozó y la que sigue gozando’”.
A la Comunidad Artística Internacional:
Somos cubanos que trabajamos en la cultura y llamamos a la NO participación en la XIV Bienal de La Habana.
A algunos les sorprenderá o, incluso, les chocará que rechacemos el evento artístico más importante de nuestro país; un evento que ha dado a tantos artistas cubanos la oportunidad de compartir su arte con el resto del mundo.
La primera vez que vi una eyaculación no fue en una manoseada revista pornográfica, ni en una postal ‘vintage’. Fue mi propia eyaculación a los diez u once años, tras un juego del cual nadie (absolutamente nadie) me había hablado.