
Desfile. Hoboken, Nueva Jersey, 1955, de Robert Frank.
Una estudiante me reconoció en línea. Ha encontrado mis fotos de La Habana en internet, mi despedida en píxeles de mi antigua ciudad. Y las ha impreso en la portada y contraportada de esta agenda donde ahora escribo un diario de la invasión.
Espero no defraudarla.
Podría ser un género literario de estreno. Los apuntes de una persona a la espera de la invasión de su patria. Está lejos de su país. Alguna vez fue una voz pública implacable. Ahora, apenas toma notas en silencio, mientras el mundo le resulta un lugar ajeno. La película de los otros.
Ahora solo escribe en privado, para sí mismo. Que es la manera más humana de conectarse con los demás. Incluida la estudiante que lo reconoció. Y, por supuesto, incluido también tú.
La invasión está al doblar de la esquina. Llegará antes de que ningún cubano pueda terminar un diario de la invasión.
La invasión es inminente. Aunque tarde todavía una eternidad.

Los intelectuales de la Guerra Fría
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- II. Judith Shklar: Contra la Ilustración
- III. Isaiah Berlin: El Romanticismo y la plenitud de la vida
- IV Karl Popper: Los terrores de la historia y el progreso
- V Gertrude Himmelfarb: Cristianismo judío
- VI Hannah Arendt: La libertad blanca
- VII Lionel Trilling: Atrincherar el yo
- El culto a la supervivencia
Por Samuel Moyn








