“Con él se va no sólo el alma del investigador y bibliotecario que conocimos y quisimos, sino un ser tocado además por su propia leyenda”.
“Con él se va no sólo el alma del investigador y bibliotecario que conocimos y quisimos, sino un ser tocado además por su propia leyenda”.
Quise hacer un repaso a mi memoria histórica y escribí unas notas que dejé inconclusas y que llamé “Lista negra”, para revindicar el color negro y, de paso, resignificar “lo negro”.
Un cine del retraso del conocimiento de lo real, que se reconstituye una y otra vez cuando ciertos personajes deciden entender y comprender qué ocurre en sus vidas, mediante la comprensión del otro.
Esta “correspondencia con su amigo exiliado tiene algunos de los mejores párrafos epistolares de Lezama, y de los que mejor reflejan su estado de ánimo en los años 60”.
El jurado, presidido por Santiago Muñoz Machado y con Fernando Rodríguez Lafuente como secretario, seleccionó a Blandiana entre 38 candidatos de 21 nacionalidades.
“Con 42 años, el artista cubano Noel León no ha realizado nunca una exposición personal, si bien tiene una obra sólida y vasta, de una enorme calidad técnica y un estilo muy propio”.
La vieja generación de la clase política ucraniana, así como el ‘establishment’ político occidental, miraban a Zelenski con preocupación: el nuevo presidente no era un político profesional.
Noruega, Irlanda y España reconocerán un Estado palestino a partir del 28 de mayo, ante lo que Israel ha retirado a sus enviados.
“El cerebro mantiene un delicado equilibrio entre las señales que promueven la inflamación necesaria para la defensa frente a un agresor y las que la amortiguan”.
Todo fue una treta. Hacking No. 2, de Lil Puñeta, fue un ensayo llevado a la praxis. Un experimento similar al de Hacking No. 1, su antecedente inmediato en El octavo círculo, curada por Magela Garcés. Participa, como todos los ensayos de esta columna, de diferentes hipótesis sobre algunos fenómenos corrosivos de Internet.
El camino de la represión es largo, pero tenemos que reconocerlo en nuestra historia, en nuestros cuerpos, y desde esas huellas restaurar nuestra dignidad, y mostrarla. Podemos estar dañados, pero no podemos creerle al poder.
Hasta hace unos meses, llevar un burka en cualquier sitio del espacio europeo, además del rechazo social que generaba, era un delito anticonstitucional. Hoy, con la crisis desatada por la COVID-19, el delito se ha invertido: llevar el rostro descubierto atenta contra la seguridad social al permitir la propagación del virus.
Aunque muchos lo dudaban, Wasp Network (La Red Avispa) se proyectó en diciembre en La Habana. Nadie podía imaginar que, seis meses después, se provocara tan cruenta polémica en redes sociales a propósito de su salida en Netflix y de la circulación masiva en Cuba mediante el llamado Paquete Semanal.