“Cuatro materiales forman lo que he denominado los cuatro pilares de la civilización moderna: cemento, acero, plásticos y amoníaco”.
“Cuatro materiales forman lo que he denominado los cuatro pilares de la civilización moderna: cemento, acero, plásticos y amoníaco”.
Me di cuenta del potencial que se ha perdido en décadas, por culpa del decadente sistema socialista de enseñanza.
“La patria existe donde esté mi hijo, donde estén él y mi esposa, donde la angustia sea expulsada por el cariño y la paz”.
Nos enfrentamos a una paradoja inquietante: mientras que la ciencia nunca ha sido tan accesible, la desinformación y la incultura científica proliferan.
Viajar, también, es perder. Abandonar lo último que las manos de tu madre han tocado.
Los cubanos hemos experimentado una mutilación silenciosa y sostenida, que uno viene a descubrir totalmente cuando el estupor se ha disipado.
No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
“La ideología ‘woke’ es resultado del liberalismo y no del marxismo, como se repite una y otra vez desde la derecha”.
La reforma económica debe llevar a una mejora de la calidad de vida y el bienestar de la población, y es con ese avance importante que se deben ir abriendo espacios para las libertades políticas y democráticas, promoviendo la transformación del sistema político, pero con bases económicas solventes.
“La crítica siempre ha sido un espacio de gran tensión para mí. Ese intercambio de ideas, esos diálogos o confrontaciones, me generan un extraño sentimiento de impotencia; me exigen explicar con palabras algo que debe ser entendido desde la propia imagen”.
Mi prima me dijo: “Ya lo que quiero es que acaben de decir que esto es capitalismo, pero que nos dejen hacer a todo el mundo. Que se dejen de descaro”. Aquello me dio gracia. Capitalismo. Socialismo. Palabras tan lejanas. ¿Cómo hay gente que todavía cree en esto? ¿Cómo hay gente con fuerza para teorizar sobre esta morronguita?
La actividad creativa y vital de Reinaldo Arenas en New York solo es comparable en la historia cubana con la de otro exiliado: José Martí, durante los quince años que residió en la ciudad insomne.