En Cuba, la política cultural es vista e instrumentalizada como una extensión de la administración social y para el mantenimiento del orden político.
En Cuba, la política cultural es vista e instrumentalizada como una extensión de la administración social y para el mantenimiento del orden político.
Las revoluciones de colores no pretenden cambiar de un patrón de legitimidad coherente a otro, sino defender el patrón de legitimidad coherente inicial de la democracia derrocando a un autócrata corrupto.
El Estado manipula la percepción pública alrededor de la crisis alimentaria en Cuba, lo que produce un marcado contraste entre la narrativa gubernamental y las realidades materiales, que también afecta a las opiniones internacionales.
“Censurar una revista da al traste con las ventajas que una actitud dialogante y abierta representa para la creación artística de cualquier país”.
A Lorena Gutiérrez le apasiona la anécdota que ha sido repetida hasta la saturación en la lírica oficial.
Me vuelvo a ver adolescente subiendo los 160 peldaños de metal de la antorcha, asomándome luego a unas ventanillas sucias por las que se veía una Nueva York “super cool” y hedionda.
La exposición de Abela en la Galería Zak fue uno de los episodios que sirvieron para la elaboración de la noción de arte cubano moderno.
“Nadie sabe de dónde brotaba la magia de esta muchacha, cuyo rostro de enigmática mirada irradiaba el misterio de la poesía”.
Era un lugar,/ un miedo/ vulgar y colectivo /tejido por las sombras,/por demiurgos / que hicieron una fiesta /y lanzaron al fuego nuestros libros.
La violencia sexual es ignorada, sepultada junto a las vidas de quienes portan la herida. La violencia sexual no se ve. Opera dentro de la doble realidad del Estado revolucionario. Sin denuncias suficientes, sin datos, sin transparencia, con la escasa visibilidad de las investigaciones que se orientan hacia estos temas: la violencia sexual no existe.
Trump será olvidado con pudor, para no tener que recordar el lodazal en que convirtió a la nación americana. Su legado es la desunión, una nación ansiosa buscando un asidero. Su legado son gordos con AR15 y chalecos antibalas, a los que él llamó patriotas, ocupando sedes de gobierno y pavoneándose en calles, escalinatas, autopistas.
Estoy condenada a no regresar a mi país por 8 años. Aunque ahora además de desertora me consideran disidente, así que jamás podré regresar.
La primera deuda representacional que los realizadores independientes han buscado saldar con la guerra de Angola, ha sido la reformulación de quienes han sido considerados soldados en activo por un statu quo militar e ideológico que desterró de su vocabulario el concepto de veterano de guerra, junto con todas sus connotaciones traumáticas.