Siempre quedará como un enigma por qué Reinaldo Arenas permitió que le tomaran esa foto con la que entró en la Historia marcado por el Tiempo.
Siempre quedará como un enigma por qué Reinaldo Arenas permitió que le tomaran esa foto con la que entró en la Historia marcado por el Tiempo.
En medio de la intensificación de los ataques aéreos contra Gaza, Israel libera a dos rehenes estadounidenses retenidos por Hamás, lo que aumenta las tensiones.
¿Son los lingotes de oro encontrados en la casa y el Mercedes Benz descapotable de 60 000 dólares motivos suficientes para acusarlo?
“Nuestros hijos nos salvan; desde nuestros pedazos, nos rehacen”.
“La patria existe donde esté mi hijo, donde estén él y mi esposa, donde la angustia sea expulsada por el cariño y la paz”.
Nos enfrentamos a una paradoja inquietante: mientras que la ciencia nunca ha sido tan accesible, la desinformación y la incultura científica proliferan.
Viajar, también, es perder. Abandonar lo último que las manos de tu madre han tocado.
Los cubanos hemos experimentado una mutilación silenciosa y sostenida, que uno viene a descubrir totalmente cuando el estupor se ha disipado.
No hay puentes sanos. Se ha hecho inconcebible el diálogo entre Ana de Armas y los cubanos.
Se considera una contravención el difundir, a través de las redes públicas de transmisión de datos, información contraria al interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas. ¿Pero «contrarias» según quién?
“El arte no puede cambiar el mundo, pero sí puede reinventarlo, puede generar una grieta en lo que entendemos por realidad. El artista muchas veces funciona como catalizador, como una chispa que hace que se desencadenen una serie de eventos. El artista cuestiona, propone e imagina nuevas narrativas”.
La verdad se multiplica, colegas queridos, intelectuales ensimismados, migrantes todos que un día cualquiera optaron por alejarse de la isla. La verdad es que nos marchamos y dejamos solos a unos cuantos Maykel Osorbo. Fuimos a hacernos ebbó por el margen del mundo. Y por orgullo o por agobio, dejamos a Maykel solo con su osogbo.
Si el Estado cubano, movido por las presiones del activismo feminista, llegara a asumir eventualmente la responsabilidad de crear casas de acogida, ¿cuán inclusivas serían estas instituciones? ¿Tendrían acceso a ellas las mujeres que el Estado no reconoce como ciudadanas con derechos, por causa de su activismo político?