Oscar Grandío Moráguez es historiador y politólogo. Autor, entre otros, del libro, ‘Mejor no me callo. Notas ante una transición en Cuba’ (Hypermedia, 2024).
Oscar Grandío Moráguez es historiador y politólogo. Autor, entre otros, del libro, ‘Mejor no me callo. Notas ante una transición en Cuba’ (Hypermedia, 2024).
El lanzador cubano Yariel Rodríguez, elogiado en el Clásico Mundial de Béisbol, está ahora en la MLB. Los ojeadores apuntan a un acuerdo de 50-70 millones de dólares.
La defensora iraní de los derechos de la mujer, Narges Mohammadi, encarcelada por su activismo, gana el Premio Nobel de la Paz.
Maestra y juglar, es ella la más hábil titiritera de las increíbles historias que cuentan cada una de sus canciones.
Alejandro Hernández ha guionizado parte de su vida y experiencias en historias universales, en una trayectoria que tuvo su génesis en Cuba.
El ODC entiende este Congreso como un evento orquestado e instrumentalizado, que pretende proyectar la mentalidad de plaza sitiada tras la que el poder político se escuda.
Mi zona cero literaria es una manera de labrar un territorio.
Esquire: “Es obvio ahora. Deberíamos haberlo sabido desde el principio”.
Hacemos responsable a la directiva del centro penitenciario Combinado del Este por cualquier acción vejatoria contra el periodista y artista Ángel Cuza.
Se habla mucho del oportunismo del arte político, pero no se habla del oportunismo del arte no-político. Pactar con el silencio es un acto político. Oportunismo y oportuno se parecen, pero no son lo mismo. El arte político es oportuno, aunque sea incómodo no poder llamarlo oportunista.
En el año 2006 tuve la dicha de poder conversar con Cándido Camero (1918 – 2020) a raíz del documental que sobre él realizara el cineasta Iván Acosta: Cándido manos de fuego. Digo dicha, y digo suerte, porque conversar con Cándido fue descubrir la verdadera grandeza de este genio de la música cubana, más allá de sus palabras.
Siempre me llamó la atención un autorretrato poco conocido de Ángel Acosta León. El joven artista agarró un trozo de ventana, porque no tenía ni para comprar lienzo, y se dibujó en ella. Aparece medio de espaldas, con el rostro ladeado, exactamente en el mismo ángulo del famoso autorretrato de Van Gogh, con quien quizás simpatizaba.
“Creo entender las actitudes de otros artistas, aunque no comparta su opinión. Lo que no comprendo es cuando el arte depende demasiado de las circunstancias para ser arte. Por ejemplo: el arte puramente político, o de género; ya que cuando le quitas el apellido simplemente no se sostiene, no es nada”.