AFP: “‘No estamos aquí para cerrarlas… pero sí para reorganizarlas’, dijo el miércoles el primer ministro, Manuel Marrero”.
AFP: “‘No estamos aquí para cerrarlas… pero sí para reorganizarlas’, dijo el miércoles el primer ministro, Manuel Marrero”.
Art Basel Miami Beach nombra a la comisaria Bridget Finn nueva directora, lo que marca un nuevo capítulo para la feria de arte de renombre mundial.
Lionel Messi deslumbra con un magistral gol en el descuento, otorgando la victoria sobre Cruz Azul (2-1) ante la mirada atónita de estrellas y aficionados. “Incredible !!!! 🐐”, tuiteó LeBron James.
“Según declaró el domingo el jefe de la Comisión de Defensa de la Cámara Baja rusa, Andrei Kartapolov, a la agencia de noticias estatal RIA”.
The Atlantic: “El movimiento político de Trump introduce a los votantes más jóvenes en su tipo de camaradería”.
NBC News: “Funcionarios israelíes han amenazado con una ofensiva militar en Líbano si no se llega a un final negociado para alejar a Hezbolá de la frontera”.
New York Post: “Mike Turner pidió al presidente Biden que aumentara la presión para impedir que Moscú lanzara armamento nuclear antisatélite”.
Habría que repetirlo con todas las sílabas, como un mantra: el 2 de julio de 1920 nace en La Habana Eliseo Diego, uno de los nombres mayores de la lírica del idioma. Útil por siglos, Eliseo Diego es el poeta cubano arquetípico, hijo noble de una época de esplendor de la palabra en la patria.
Todo fue una treta. Hacking No. 2, de Lil Puñeta, fue un ensayo llevado a la praxis. Un experimento similar al de Hacking No. 1, su antecedente inmediato en El octavo círculo, curada por Magela Garcés. Participa, como todos los ensayos de esta columna, de diferentes hipótesis sobre algunos fenómenos corrosivos de Internet.
El camino de la represión es largo, pero tenemos que reconocerlo en nuestra historia, en nuestros cuerpos, y desde esas huellas restaurar nuestra dignidad, y mostrarla. Podemos estar dañados, pero no podemos creerle al poder.
Hasta hace unos meses, llevar un burka en cualquier sitio del espacio europeo, además del rechazo social que generaba, era un delito anticonstitucional. Hoy, con la crisis desatada por la COVID-19, el delito se ha invertido: llevar el rostro descubierto atenta contra la seguridad social al permitir la propagación del virus.