El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
El sometimiento siempre se afirma en tres cosas intercambiables y manipulables: el miedo, la división y la ignorancia.
El hombre llegó a hacer un trabajo en aquellas tuberías de la primera mitad del siglo XX. Erik ya había aparecido. Solo tenían derecho al agua algunas partes de la ciudad. Más próximas al mar. En la periferia la gente se estaba matando.
El fentanilo, un opioide sintético 50 veces más potente que la morfina, representa un riesgo creciente de sobredosis y adicción. Su presencia en el mercado negro ha disparado las alarmas globales.
El ODC respeta y celebra la visión poética, crítica y política que El Ciervo Encantado propone, y lo que significa para el acontecer actual en Cuba.
“La historia es siempre una caja de sorpresas, y si al final el régimen cubano cae por la falta de luz, trágica metáfora, será la segunda dictadura víctima de Chernóbil”.
Taiger, Taiger: un pingú. / Cuéntame la historia tú: / Isla, exilio a contraluz; / Hombre, música, ataúd.
Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Informe presentado por Freedom House, bajo el título “Cuba: Freedom on the Net, 2024”, y redactado por el profesor Ted A. Henken.
La noción gremial en torno a la ética y decadencia de la crítica en los predios del arte cubano en las redes, específicamente el battle field en el que se han convertido Hypermedia Magazine & Review durante las últimas semanas, nos ha puesto a todos un poco eufóricos, tensos los unos con los otros.
Un día ella me llamó por teléfono: “Me aburrí del futbolista. ¿Quieres volver conmigo?” Y yo le dije: “Si el amor aflojara sus riendas, todos los seres que ahora se aman se harían guerra cruel; y si actualmente provocan movimientos armoniosos, entonces rivalizarían por destruir la máquina del universo”.
El Estado cubano es patriarcal y autoritario en extremo. Para ese tipo de Estados, resulta medular impedir el feminismo. Pero esa es una tarea imposible. El pasado 8 de septiembre, el autoritarismo patriarcal fue contestado con girasoles. El extrañamiento que produce una imagen de este tipo corrompe la solemnidad sobre la que se pretende legitimar la represión.
Después de nueve meses sin poder salir de Cuba, una amiga me invitó a entrevistar a Ai Weiwei en el Museo de Brooklyn. Allí nos conocimos. Hablamos ante el público y me di cuenta de que Cuba y su activismo no le importan a nadie. Cuba no es China. Nadie va a hacer por nosotros lo que nosotros tenemos que hacer. Ese fue el efecto que Ai Weiwei tuvo en mí.