“Si no vienes a jugar, no me dices quién te mandó, y ni siquiera me das tu verdadero nombre, mejor te vas”.
“Si no vienes a jugar, no me dices quién te mandó, y ni siquiera me das tu verdadero nombre, mejor te vas”.
Douglas Gómez Barrueta (Caracas, 1974). Tiene publicado el poemario ‘Talla de agua’ (2013). Forma parte de las antologías ‘Jamming. 102 poetas’, ‘La floresta interminable. Poetas de Miami’, ‘Escritorxs salvajes’, y ‘Ecos urbanos. Literatura contemporánea en español en Estados Unidos’.
Un obrar sígnico en contra de narrativas transitorias, una poética esteticista que encarnaba el abanico de verdugones del ‘ahora’ histórico.
‘Kaleidoscope’ es un proyecto fotográfico de William Riera que compila una imagen diaria tomada a lo largo del año 2023.
El dolor de una familia canadiense por la muerte de su padre en Cuba se agrava tras recibir un cadáver equivocado, lo que ha desencadenado una búsqueda aún sin resultados del cuerpo del fallecido.
Ante mis ojos la imagen se imponía. Debo capturarla, pensé y saqué el móvil con cautela de mi bolso, para que el señor no se diera cuenta de que sería fotografiado.
Tunde Onakoya jugó al ajedrez sin parar durante 60 horas en Times Square de Nueva York y para recaudar fondos para los niños necesitados de África.
El alivio de Ucrania por poder luchar para vivir un día más también se mezcla con la inquietud por la futura ayuda de Estados Unidos.
La ley SB4 de Texas desata el miedo, ya que permite una dura aplicación de la ley de inmigración dirigida por el Estado, con la posibilidad de separar familias.
La chiquita ya había salido de la prisión. Y estaba en la calle, libre, y con tremendas ganas de vivir. Pero los vivos, los blancos y la gente del Vedado son de pinga y, como si fuera una apestada, habían hecho un espacio alrededor de ella.
Este es el texto sobre el concierto de Habana Abierta en Gibara, donde el público escuchó los temas de siempre, esos con los que el grupo plantó bandera en La Tropical, en su primera Cruzada. Y en aquella otra, que me dejó un mal sabor. Como el ron casero en los años 90, que a pesar de todo me tragaba. ¿El (mal) sabor del fin?
Conozco de sobra esa expresión facial. La vi muchas noches, con y sin luna en el cielo caribe, hecha mueca de muerte en los rostros de los agentes para nada secretos que me arrestaban a sueldo del Ministerio del Interior.
Cincuenta y veinticinco años cumplieron Memorias del subdesarrollo y Fresa y chocolate respectivamente. En 2019 celebramos el aniversario 500 de La Habana. Tanta conmemoración pudiera obnubilar la profunda pesadumbre y los factores de desequilibrio, caos e incertidumbre que traslucen ambos filmes.