“Al principio eran solo dos extraños compartiendo un mismo espacio temporal. Ella era caribeña, él vivía en algún lugar de Norteamérica”.
“Al principio eran solo dos extraños compartiendo un mismo espacio temporal. Ella era caribeña, él vivía en algún lugar de Norteamérica”.
Los siete parecen bailar, en plena calle, un charlestón tan cheo como el castrismo mismo. Es la típica comepingancia de los cubanos.
La empresa de inspiración cubana Alamar Cosmetics, fundada por la empresaria de Hialeah Gabriella Trujillo, ha ganado la prestigiosa beca Valde Latinx Beauty Entrepreneur.
Reuters: “Donald Trump eligió al senador J.D. Vance para la vicepresidencia, mientras el Partido Republicano lo nominaba a él como su candidato para 2024”.
Time: “Thomas Matthew Crooks, de 20 años y cuyos motivos siguen sin estar claros, fue identificado como el único sospechoso del intento de asesinato de Trump”.
“El mar es lo que nos hechiza, exalta y conmina. La selva, como el mar, es la multiplicidad de posibilidades, el misterio, el reto. El temor a perdernos y la esperanza de llegar”.
Un ejemplo para alertar sobre los efectos de la precariedad socioeconómica sobre la gestión cultural y patrimonial, la fragilidad de los individuos y las familias, y la desprotección de la memoria cultural.
WSJ: “El casi atentado en el mitin de Pensilvania es milagroso y podría ser un momento político redentor”.
Miami es todo lo que podemos ser y somos. Es una segunda oportunidad para expandir nuestro potencial hasta el infinito o hundirnos en la miseria; esa que, como la isla, se repite. Miami no es para todos; pero ha sido para muchos.
Capítulo 3
Patio interior del Ministerio de Cultura. Patíbulo intimidatorio del Ministerio del Interior: espacios estériles para Orlando Luis, metáforas miserables del Ministerio de la Verdad.
Me encantan las nuevas nomenclaturas para referirse a Miami. El epíteto “geografía no tan lejana” proviene de la nota del Granma con motivo del Premio Casa de las Américas otorgado a Abel González Melo. Los términos de “ciudad menor” y “oasis miamense” se los debemos a Jorge Peré.
“Miami Beach me ofrecía contrastes. Lo efímero y anónimo de la experiencia turística versus la inmortalidad de la poesía. Se pasa en 60 segundos de un obsceno Lamborghini al homeless que pernocta en el umbral de una tienda”.