Cuando se fue a París, Abela era en Cuba un artista promisorio entre los nuevos, es decir, entre aquellos interesados en explorar un arte cubano moderno. Cuando regresó, venía respaldado por los triunfos que había conquistado allí como artista.
Cuando se fue a París, Abela era en Cuba un artista promisorio entre los nuevos, es decir, entre aquellos interesados en explorar un arte cubano moderno. Cuando regresó, venía respaldado por los triunfos que había conquistado allí como artista.
Un pretexto para conocer en voz propia sobre los destinos del desterrado, el exiliado, el ausente, el censurado, el expatriado.
Contrario a lo que la mayoría cree, el progreso era solo una ilusión. Los grandes misterios seguían allí. Como verdades inamovibles.
¿Cómo iba a convertirse en un buen personal de servicio, alguien a quien le habían inculcado que servir a otro ser humano era denigrante?
Según Rusia, lo que está ocurriendo en Ucrania no es ni más ni menos que la reafirmación de las posesiones ancestrales de los rusos y el fortalecimiento de su soberanía.
CNN: “El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, salió el lunes de una prisión británica, después de que su batalla contra la extradición a Estados Unidos concluyera con un acuerdo de culpabilidad”.
“Romper la unidad forzada de sexo y género, aumentando al mismo tiempo el alcance de las vidas habitables, tiene que ser un objetivo central del feminismo y de otras formas de activismo por la justicia social”.
“‘Souvenir’ constituye una denuncia a la doble moral del mundo ante las realidades que viven contextos totalitarios y comunistas, como Cuba”.
Newsweek: “Ucrania utilizó drones de largo alcance para atacar los radares estratégicos de alerta temprana de Rusia. Destruirlos fue una gran provocación”.
Impulso Teatro presenta por estos días de agosto, en La Habana, una obra de Peter Handke: Insultos al público. Bajo la dirección de Alexis Díaz de Villegas, esta puesta en escena tiene méritos, desencuentros, y algunos desaciertos.
Conozco a alguien a quien le cayó del cielo El Capital de Marx. A mí me cayeron las revistas Mujeres de la década del ochenta que la nieta de una coleccionista estaba tirando de una azotea. No te va a caer un libro de César Aira pero te va a caer papelería sentimental, como cuando me tiraron las fotos de una quinceañera gorda, una quinceañera que pude ser yo.
El poscomunismo, más que lavar su perversidad imaginaria, ha venido intoxicando la misma con un narcisismo auxiliado por restos de bienes culturales que se debaten entre el romanticismo memorialista y la conmemoración remisa, donde la narración se satura colocando el presente en un pasado intemporal.
La de la crítica cubana contemporánea es una película que empieza en las páginas de una revista y que puede terminar en lugares tan improbables como Facebook, el coño de tu madre, al pie de una ceiba, o simplemente a golpes. La del periodismo cubano, en cambio, es una película que acaba directamente en la cárcel.