The Hill: “Las empresas beneficiadas también tendrán acceso a cuentas bancarias y plataformas de pago estadounidenses, incluso para transacciones “U-turn”, u operaciones a través del sistema financiero estadounidense”.
The Hill: “Las empresas beneficiadas también tendrán acceso a cuentas bancarias y plataformas de pago estadounidenses, incluso para transacciones “U-turn”, u operaciones a través del sistema financiero estadounidense”.
Una pulsión de castigo, martirio y asesinato que pende sobre los cuerpos de las individualidades trans, condenadas —con o sin Código de las Familias— en sociedades como la nuestra.
Este artista echa por tierra el pastiche tropical y se aventura a desalojar referentes simbólicos que conecten con facilidad arquetipos insulares o latinoamericanos.
Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.
Ernesto Fundora (La Habana, Cuba, 1967) es director, guionista, realizador de video clips y escritor. Su obra cuenta con cortometrajes, documentales y más de noventa videos musicales. Ha recibido numerosos premios y una nominación al Grammy Latino por “La negra tiene tumbao”, de Celia Cruz. Vive exiliado en México.
Los asesinatos en México, las detenciones en Cuba y la supresión de medios de comunicación en toda la región ponen de manifiesto la crisis de la libertad de prensa.
La libertad de prensa en el mundo está gravemente amenazada, y los periodistas se enfrentan a un aumento de la violencia y las detenciones.
En la noche del 16 al 17 de mayo de 1934, los agentes de la OGPU Guerásimov, Vepríntsev y Zablovski cumplieron una misión en el piso de Mandelstam en Moscú, en el apartamento 26 del número 5 de la calle Nashokinski.
“¿Y si digo que estabas abusando de mí? ¿Qué te parece? ¿Qué te puede pasar por engañar y abusar de una turista, eh?”.
Los veinticinco años transcurridos desde la desintegración de la URSS hasta la reciente visita del presidente norteamericano Barack Obama, han visto a la sociedad cubana debatirse en un precario equilibrio entre la miseria y el orgullo, entre el agobio y la codicia, entre la ira y el temor, entre el nacionalismo provinciano y el autodesprecio servil.
Parte de nuestras agonías cubanas tienen que ver con la manera en la que nuestros padres vivieron aquello y cómo nos lo contaron, cómo lo trasladaron a nosotros.
Hay que quitarle el “aura”, ese falso zen al arte contemporáneo y a su espacio. Estamos hartos de su diseño cuidado, de los precios ridículos y el aspecto de regalo de Pascua perfecto de algunas obras.