Cuatro jóvenes desafían a la dictadura desde dentro con Fuera de la Caja Cuba: arte, denuncia y libertad plena frente a la represión.
Cuatro jóvenes desafían a la dictadura desde dentro con Fuera de la Caja Cuba: arte, denuncia y libertad plena frente a la represión.
¿Cuántas guerras tienes que parar para que te den el Nobel? Quizás solo una, my President, la que ha dividido a este país entre los tuyos y los demás.
El cine cubano también ostenta una cierta tradición de sátiras políticas, sobre todo después de la creación del ICAIC.
Vidas arrancadas por el odio y la maldad del castrismo. Sus familias sufren el dolor de la ausencia y aún esperan porque se haga justicia.
“Al menos hizo todo su concierto en español”, dicen para consolarse.
Ante la incapacidad del Estado, las mipymes han logrado llenar los estantes con productos importados. El resultado es la inseguridad alimentaria que sufren los jubilados, empleados estatales y otros sectores vulnerables.
En la gente a la que tendrás que decir adiós, en los lugares que quieres visitar antes de irte, en las cosas que repartirás a los que se quedan.
Un juego literario en dos tiempos, una alegoría de los ʻmitos cubanosʼ.
La ficción que busca un sentido incorrosible en medio de tantas prótesis mentales.
Un espacio cerrado, íntimo, resumido en naturalezas muertas donde frutas y peces conviven con estilizados ornamentos coloniales.
Un hombre que, en La Habana, ayudó al policía Mario Conde y que ahora, prefiere recorrer la parte sórdida del sueño americano.
Fina García Marruz nos ha dejado un libro sobre la República, mucho más hondo, original y brillante que las memorias noveladas escritas por su esposo, Cintio Vitier.
Con gafas de escolta, bigotín de la KGB, pañuelito de Luis Vuitton (¿regalo de Ana de Armas?) y su impecable look de chulo con traje y corbata, desde un poster de autopropaganda nos sonríe feliz.
No hay mejor ni peor metáfora que la de ese animal “fajado por Dios, que entra poderoso en el desfiladero”, para observarme a mí mismo en un devenir. El de Cuba. O, mejor, el de la Revolución.
Una agonía merecedora de la altura griega de la palabra ʻtragediaʼ: la persistencia de un héroe ante una fuerza insuperable que lo confronta.
‘Quiero’ es un libro sobre fantasías sexuales femeninas. Yo quiero hablar de César Aira.
Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, está a punto de perder el control de su refinería Citgo, con sede en Houston.
La ONU exige un alto el fuego inmediato en Gaza; mientras, las relaciones entre Estados Unidos e Israel se tensan cuando Biden critica las tácticas israelíes.
Aumentan las tensiones en Washington sobre la futura ayuda de EE.UU. a Ucrania.
“Del brillo original de ese otrora parque de diversiones, oficialmente parque temático Mariposa, poco queda en este 2024”.
La administración cultural se ha apoderado del término cubano y lo ha allegado a otro término: Revolución. Como si lo cubano fuera algo que solo le pertenece a la Revolución. Otra tontería malsana. Lo cubano pertenece a la historia de la nación, no solo a la Revolución. La nación es inclusiva, expansiva, y lamentablemente la Revolución (o los administradores que la representan o dicen representarla) ha demostrado ser excluyente y centrípeta de una forma nociva.
Los hijos de Guillermo Tell, le piden del público; pero responde que ese padre tampoco vino hoy.
Sexo y política se entremezclaron en mi vida, que iba por un camino y terminó desviándose hasta que una noche Miguel y yo recibimos la primera invitación a un ‘mènage à trois’.
¿Cuál será la enfermedad del director de cine? La decepción. ¿De qué vive un director de cine? De la ilusión.