Una sociedad fallida necesita y hasta exige cuerpos útiles, productivos, medibles.
Una sociedad fallida necesita y hasta exige cuerpos útiles, productivos, medibles.
Pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional.
Cuba necesita menos exégesis de textos consagrados y más exploración de materiales inéditos, menos marcos conceptuales heredados y más confrontación con archivos desconocidos.
Una lectura crítica a propósito del dosier “Los intelectuales de la guerra fría”.
Una intervención militar directa de Estados Unidos que desmonte y aniquile ese régimen abominable.
Para la élite, la crisis es un dato estadístico que se menciona en los discursos; para el pueblo, es una condena diaria que se sufre en el cuerpo.
Han sepultado la historia objetiva bajo toneladas de propaganda, negando a los cubanos el derecho a conocer su propio pasado.
La fatalidad demográfica, a la vuelta de décadas y décadas de castrismo “de todo el pueblo”, demostró ser más contrarrevolucionaria que el fantasma de la democracia.
El amor está en toda tu obra, el amor y la soledad, el dolor por lo perdido y tantas veces acariciado y temido.
¿Quién necesita una Patria? Patria = Cárcel. Cárcel = Traición. Traición = Muerte.
“No habrá que emplear la fuerza, ni habrá que andar con fusiles por la calle, ni metiéndole miedo a nadie”.
¿Pudiera sugerir que el viejo escritor se fue con el viejo año? ¿Que 2024 se lo llevó de un soplo? ¿Me creerían?
Sin candidatos capaces de disputarle la presidencia, Putin se prepara para un quinto mandato, lo que le garantizaría más de un cuarto de siglo al frente del Kremlin.
Los ataques aéreos israelíes cerca del hospital Al-Quds de la ciudad de Gaza han causado importantes daños. La ONU advierte del deterioro de la situación humanitaria.
Las tropas israelíes siguen avanzando en Gaza en medio de la intensificación del conflicto con Hamás. Mientras el orden civil disminuye y los hospitales se enfrentan a problemas de evacuación.
Una parte considerable de la herencia cultural inmueble del país está a tiempo de ser rescatada, pero se trata de una realidad inmersa en el caos generalizado que es hoy Cuba.
Tengo 26 años y cuatro abortos. La primera vez que oí a una muchacha decir que se había hecho cuatro abortos, me alarmé y pensé lo peor de ella. Yo no tenía entonces ni quince años. Ni número de seguridad social, ni una casa propia, ni otras propiedades a mi nombre. Tampoco los tengo ahora.
A los 15 años supe que, desde el punto de vista político, ser homosexual negro era considerado un pecado nefando. Comprendí que, como homosexual negro, estaba condenado a una doble soledad, y que si decidía vivir como tal en una sociedad tan homofóbica, era preciso negociar mi entrada al mundo del homosexual blanco.