El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos.
El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos.
El presidente de EE.UU., Joe Biden, y el de México, Andrés Manuel López Obrador, hablan de migración en medio de tensiones por supuestas acusaciones de la DEA contra el mexicano.
5.473.305 ciudadanos están registrados para votar, incluidos los que están fuera del país a través de 81 centros de votación internacionales y un sistema de voto electrónico.
Por fin cedo y me abro a su aliento, a su saliva. Y el paisaje cambia, como si todo estuviera más destruido y más triste.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La profesora entró al aula y dijo como si fuera lo más natural del mundo: “Se nos ha ido el hombre más grande de la humanidad”. Se nos ha ido, dijo.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
La censura es un trago amargo que no desciende del esófago.
“Adoras ese universo de tienditas, bares y cafeterías ensartados entre el mar y un parque de diversiones. El boardwalk. Como si estuvieses en el mismísimo Cheers, como si el tiempo circular te transportase a un recuerdo perdido en la memoria de algún abuelo”.
En uno de esos viajes imaginarios hacia La Española compartida, me fui a lo más pequeño, a lo más bajito. No al “Barrio”, sino a los barrios.
El imaginario visual de Umberto Peña recurre a vísceras, músculos, venas, cartílagos, estómagos, penes, gases, semen, eructos y fluidos corporales, como una estrategia discursiva que intenta reivindicar el lugar de la otredad, de esas subjetividades que la sociedad en determinados momentos considera anomalías.
Un macrorrelato básico que escapa de lo ‘reflexivo’ y la artisticidad para centrarse en el impacto de la violencia, lo terrorífico y la sangre.
Una novela sobre mí, pero no como individuo, sino como parte de algo: un grupo o una generación o un colectivo, o lo que sea.
Cuba y China representan una creciente amenaza para la seguridad hemisférica de los Estados Unidos, advierte Arturo McFields, citando vínculos políticos, militares y de inteligencia.
Tengo un amigo que cuando habla de una mala obra de teatro se lleva la mano a la frente y sentencia: fatalité.
Esta es la única expresión que me viene a la mente cuando camino por las exposiciones, oficiales o no, de la XIII Bienal de La Habana.