
Sabía que ese día venía Luis Manuel porque el día antes lo habían anunciado. Le escribí a Anamely Ramos por la mañana, porque tenía que ir con el niño a North Miami Beach y tenía ganas de ver a Luis Manuel aunque fuera de lejos, apoyar la llegada de un preso político que cogieron preso antes de que saliera a la calle: Ana, me encantaría escribir sobre Luis, lo que sea, verlo de lejos, verlo cómo mueve la cabeza, un haiku, cualquier cosa. No pido entrevista porque de eso tendrá bastante y con periodistas excelentes, pero si crees que puedo estar en algún momento que se reúnan, me avisas. Un abrazo fuerte y que todo salga bien.
Me acuerdo de aquel video de Luis Manuel, diciendo que en varios lugares de la isla la gente se estaba manifestando, que no tuviéramos miedo (les hablaba a los cubanos) que él también iba a salir. Cuando salió, se lo llevaron. Escribí sobre él en el 2020 y ahora que podía conocerlo, quería ver si se parecía a alguna palabra de esas. Nadie tiene que parecerse a nada, mucho menos a una palabra ajena, pero se trata de un cuerpo que representa un símbolo, representa un lenguaje, aunque él se acueste a dormir y prefiera guardar ese símbolo en una gaveta. Palabras como héroe, bandera, dios, patria o cosas parecidas, no. Porque esas palabras están contaminadas. Nada ideológico, ninguna doctrina. Hay demasiada contaminación.
Saliendo de North Miami, vi el anuncio de que por fin llegaría. Su deseo desde Cuba era ir directo a la Ermita a reparar una virgen rota. Reconstruir, entre todos, una Virgen de la Caridad del Cobre y dejarla en la Ermita como ofrenda. Me vino a la mente el poema de Juan Carlos:
El ermitaño / se construyó una ermita / la rodeó con un
sembrado de hortalizas / yo / por morder el mordido / la lombriz
segmentada / quise ser ermitaño / construirme una ermita /
rodearla con un sembrado de hortalizas / yo / por morder el mordido / la lombriz
segmentada / pude ser ermitaño / construirme una ermita /
rodearla con un sembrado de hortalizas / yo / por morder el mordido / la lombriz
segmentada: Ser quien escribe o quien habla es habitar en un cementerio, pero dentro de una fosa común.
Estaba desanimada, pero luego me animé. En parte, porque pasamos a recoger a Marcela. En parte, porque había sentido, por dos segundos, una voluntad de esperanza.
Puse en Google Maps el nombre de la Ermita y Google Maps redireccionó. El niño iba cabizbajo porque Inglaterra le había ganado a Francia. Estiraba el cable conectado al teléfono. Veía una y otra vez la tanda de goles en la pequeña pantalla, tratando de hallar algún gol perdido.
Llegamos a la Ermita primero que Luis Manuel. Detrás de nosotros, a la orilla de la calle, parqueó un periodista famoso que nos pasó por al lado: ¡Ah, tú eres Legna Rodríguez!
A mí también me dio gusto conocerlo. Me extrañó que en la Ermita no hubiera más personas. Había muchas personas, pero yo pensé que, al llegar, Miami entero estaría ahí.
Cuando Luis Manuel llegó, la gente se acumuló a su paso. Todos querían saludarlo y abrazarlo, yo solo trataba de verlo. Quería verlo a distancia, sin confianza, sin compromiso. Quería verle el borde de la cabeza, un codo, un atisbo del cuerpo. Me conformaba con un indicio. Ver el cuerpo en movimiento, armonizando con sus afueras.
El niño me preguntó: ¿A quién vinimos a ver, mamá? Y yo le respondí: Al hombre del que te hablé, que estaba preso y viene de Cuba.
Exactamente eso fue lo que vi: un cuerpo que venía de otro lugar. Armonioso. Luis Manuel armonizaba. Su cuerpo no hacía ruido.
En el taller de escritura estamos leyendo el cuerpo. Nuestros cuerpos se levantan de las sillas cuando leemos. Borges, Huidobro. ¿Qué es un cuerpo?, pregunté al empezar la primera clase.
Una muchacha dijo que un cuerpo es un contenedor. En efecto, un cuerpo contiene cosas. ¿Un cuerpo es algo abierto, entonces? Sí, es algo abierto que se llena de cosas. Puedes meter ahí lo que sea, que siempre cabe. Metes y sacas, metes y sacas, hasta que algunas cosas se quedan abajo, sin salir. Menciona algunos sinónimos: vasija, cubo, olla, storage. En español, menciona algunos sinónimos en español. ¿Storage no es en español?
La literatura, la poesía, es un cuerpo voluminoso y a la vez etéreo, incontrolable, como si no fuera concreto. Aunque sí lo es, pero se nos va de las manos.
Para empezar a leer el cuerpo leímos los 58 indicios de Jean Luc Nancy. Un cuerpo no está vacío. Está lleno de otros cuerpos, pedazos, órganos, piezas, tejidos, rótulas, anillos, tubos, palancas y fuelles. También está lleno de sí mismo: es todo lo que es. Un cuerpo es largo, ancho, alto y profundo: todo eso en más o menos gran tamaño. Un cuerpo es extenso. Toca de cada lado a otros cuerpos. Un cuerpo es corpulento, incluso cuando es flaco.
Después de Nancy, leímos a Eddy Campa, un poeta cubano de Miami que escribió difuntos, cuerpos muertos. Los mismos cuerpos muertos de la ermita del poema de Juan Carlos Flores. ¿Cómo se traslada tu cuerpo de un lugar a otro?
El mar, otro cuerpo. Mi hijo cazando goles en la pantalla del iPhone, a espaldas de lo que significa el exilio, otro cuerpo. Sentados en el muro de un malecón que bordea la Ermita, estamos mi hijo y yo pensando cosas diferentes.
Se hace de noche. Él empieza a aburrirse. Yo sigo mirando allá donde la gente rodea a un cuerpo que significa 11 de julio, huelga de hambre, Movimiento San Isidro. Significa avión, virgen rota, mar. Empiezan a cantar el himno. Salto del muro y me acerco. Mi cuerpo canta el himno como las lágrimas involuntarias. La palabra bayameses, otro cuerpo.
A pesar de él y por encima de él, el cuerpo del hombre que viene de otro lugar es poderoso porque significa algo que ya no puede salir. Lo que significa se ha quedado abajo, adentro. Cuando camina y se mueve, parece que camina y se mueve un significado. La gente abraza al significado. La fuerza del significado embellece al cuerpo. El cuerpo habla rápido, saluda a todos, responde las preguntas que le hacen al mismo tiempo que repara su escultura. Otras manos ayudan a sus manos. Un cuerpo es extenso. Toca de cada lado a otros cuerpos.
Miami es un enorme cuerpo, un enorme storage de diásporas, autopistas, constructores ilegales, waymos, teslas, clínicas de cirugía estética, restaurantes de comida extranjera, franquicias de comida chatarra, victorias secretas y cuerpos cubanos. Ahora, entre esos cuerpos, irá y vendrá el cuerpo de Luis Manuel, un cuerpo político que se siente libre.
El cuerpo no-libre de Luis Manuel dice que se siente libre. Yo pienso: la libertad no existe.
Desgraciadamente, la libertad no existe. Su cuerpo sonríe y repara con las manos una escultura que significa otra cosa. Su cuerpo tiene voluntad de libertad. El cuerpo de la escultura, versátil, no tiene alma, pero sí colores. Y sonríe. ¿Qué es el alma? ¿Si es un cuerpo, tiene alma?
© Imágenes de interior y portada: Luis Eligio Pérez Merino, Omni-Ok Productions, 2026.

Diario de la invasión (VIII)
Los 250 años de Estados Unidos eran equivalentes a los cero años que los cubanos hemos vivido en democracia.










