Entre la reacción en cadena ante la muerte del cantante y ‘La capital del sol’ se podría armar un retrato robot del alma cubana.
Entre la reacción en cadena ante la muerte del cantante y ‘La capital del sol’ se podría armar un retrato robot del alma cubana.
A partir del 18 de septiembre, India adopta oficialmente el nombre “Bharat“, reflejando un deseo de reconectar con sus raíces y distanciarse de su pasado colonial británico.
Los gobiernos cubano, venezolano, nicaragüense, sirio o chino han sido señalados por su desinterés y/o expoliación del patrimonio nacional, resultando en la pérdida y menoscabo de monumentos, bibliotecas y fundaciones dedicadas a la preservación de la memoria cultural.
Orlando Rojas tuvo la grandeza de no detenerse en la peripecia social y cultural del castrismo esterilizador. Su película llega a la intensidad de la poesía y la aniquilación humana.
Para que alguna voz de mujer exclame desde lo más profundo de su impotencia y su necesidad: “pongan la corriente, repinga”.
El ODC respeta y celebra la visión poética, crítica y política que El Ciervo Encantado propone, y lo que significa para el acontecer actual en Cuba.
“La historia es siempre una caja de sorpresas, y si al final el régimen cubano cae por la falta de luz, trágica metáfora, será la segunda dictadura víctima de Chernóbil”.
Taiger, Taiger: un pingú. / Cuéntame la historia tú: / Isla, exilio a contraluz; / Hombre, música, ataúd.
Este es el novelista cubano que se le escapó al lazo corredizo de la crítica de los Rojas, los Duaneles y los Fornet. Este sujeto huyuyo se le escapó incluso a la mafia de Miami. Estoy hablando de un tipo capaz de salir indemne de la corrección política, en una Norteamérica que nunca fue tan poco great como lo es ahora.
“Mi interés giraba en torno a los rituales que suceden en la cocina, a los procesos creativos, a los métodos de elaboración… Cocinar y comer representan una fiesta, un performance, un acto de convivencia, de comunicación, un ritual en el que se transmiten e intercambian valores culturales”.
Cuando hablo de cine independiente cubano, no estoy lidiando con un axioma. No es cuestión de establecer podios donde se premien los más independientes entre los independientes, sino de múltiples e igualmente válidas opciones de ser y expresar, con “una cámara en la mano y una idea en la cabeza”.
Es inútil pedir cambios al Decreto 373 mientras no cambie el gobierno actual. Yo no puedo coger una pistola y matar a Díaz-Canel, a Ramiro Valdés, a Raúl Castro, o a López-Callejas, porque no soy ni héroe ni asesino ni kamikaze. Pero en la pantalla cobran vida mis demonios, y ahí sí puedo hacer cualquier cosa…