“Odette Alonso Yodú, Gleyvis Coro Montanet y Legna Rodríguez Iglesias. Tres mujeres. Cubanas. Poetas. Emigradas. Grandes. Sabias”.
“Odette Alonso Yodú, Gleyvis Coro Montanet y Legna Rodríguez Iglesias. Tres mujeres. Cubanas. Poetas. Emigradas. Grandes. Sabias”.
¿Se podría establecer un paralelismo entre el aumento de los niveles de violencia ciudadana con un posible inicio de episodios de violencia política contra el Estado y sus representantes?
Si hay un escritor anclado a la ‘weird fiction’ en quien la extensibilidad contaminante de lo sobrecogedor se expresa en lo descriptivo más que en lo narrativo, ese es Thomas Ligotti.
“En la obra de Carlos Rodríguez Cárdenas se teje una trama que aborda la emigración, la desacreditación de la retórica y la iconografía política oficial, y el arte contestatario”.
“La guerra es una prueba de choque y hasta ahora todo indica que el sistema patronal ruso la está superando con mucho éxito. Y todos están demostrando activa o pasivamente su lealtad a Putin”.
México tiene su primera mujer presidenta. Pero su gran victoria puede suponer un peligro mayor para la democracia y la seguridad.
Florida Phoenix: “Los republicanos denuncian la facilitación del acceso de las empresas privadas cubanas a los bancos estadounidenses”.
Ana Navarro arremete contra Marco Rubio por comparar el juicio de Trump con los “juicios espectáculo” de Cuba, condenando su uso de la historia cubana para apoyar las ambiciones políticas de Trump.
“Aunque ninguno de los informes disponibles es fiable para emitir una conclusión, la realidad visible es que de Cuba los científicos huyen”.
Aún hoy se desconoce la lista de artistas censuradxs en Cuba después de 1959. Nombres e historias que ignoramos, que el poder oculta y borra del relato, sin dejar huellas de ellos.
Lo relevante a día de hoy no es que el gobierno cubano se equivoque; el autoritarismo nunca se equivoca, porque su existencia se debe a desaciertos humanitarios y a pifias democráticas.
Ahora existe la posibilidad de que Luis Manuel Otero esté hasta cinco años preso, y es escalofriante. Pero paraliza sobre todo saber que ya ha pasado antes.
Se hace imprescindible rescatar la idea de la cultura como un espacio de resistencia, como un espacio que reclame la legitimidad de la discrepancia ante el poder político del Estado.