Uno vive en Cuba y el contexto horroriza. O desalienta. O estremece. O deprime.
Uno vive en Cuba y el contexto horroriza. O desalienta. O estremece. O deprime.
Comprender cuán drástico pudo ser el cambio para una generación de artistas, arquitectos y diseñadores que tuvo que imbricarse en un proceso social y político que absorbió a la nación.
Hay diez libros de poesía en la mochila que necesito leer o terminar de leer. Y para leer, incluso para escribir, se necesitan a veces una mesa y una silla.
“Paul Auster, autor cuyas novelas abordaban cuestiones existenciales de identidad, lenguaje y literatura y creaban misterios que planteaban más preguntas de las que respondían, ha muerto”.
El jurado del premio elogió a la autora de 54 años por su papel “esencial” en “la defensa de los derechos humanos y las libertades”.
Examinemos estos libros pues, bajo la categoría de “Producción espiritual del exilio cubano en Miami” o la menos académica de “gente que se quiere entre sí”.
Rusia intensifica la represión contra los periodistas, deteniendo a varios por supuesto extremismo y descrédito al ejército en medio de la guerra con Ucrania.
Sánchez es conocido por sus arriesgadas maniobras políticas. Pero los últimos días reflejaron lo que los analistas consideraron una nueva altura en el teatro político español, incluso para él.
Alberto Garrandés (La Habana, Cuba, 1960) es narrador, ensayista y editor. Considerado uno de los autores más prolíficos de la generación de los novísimos. Premio Nacional de la Crítica en 2000. Reside en La Habana.
La obra de Antuán Mena es un caso atípico, y por tanto único, dentro de las actuales narrativas de la pintura cubana.
A propósito de las brillantes lágrimas de Rainer Werner Fassbinder que ha llorado El Público, bajo la dirección de Carlos Díaz, sobre las tablas del teatro cubano.
Sedición (Casa de México, octubre, 2019), de José Gabriel Capaz. No seducción: forcejeos con el canon insular y sus trivialidades. La renuncia a una pintura sin cualidades, sin propósitos más allá del efecto retiniano. Soslayar los sitios comunes de la pasarela emergente, su erótica existencia. Retomar la pintura como espacio para el debate filosófico.
En mi novela hay una mujer que se llama Fiorella. Se llama Fiorella porque nació en el Río de la Plata y su ascendencia es italiana, pues nadie se llama Fiorella donde yo vivo. Fiorella es artista, o quiere serlo, solo que no sabe cómo expresar el arte que cree contener en su interior.