Ningún cubano quiere ver otra bandera que no sea la suya ondeando en El Morro. Pero, sinceramente, ¿qué más nos queda? Estamos desesperados.
Ningún cubano quiere ver otra bandera que no sea la suya ondeando en El Morro. Pero, sinceramente, ¿qué más nos queda? Estamos desesperados.
El criterio dominante conecta la Resolución 61 con una “arquitectura” de control estatal que limita el derecho a filmar a un privilegio administrativo.
Hemos vivido entre la espada y la pared. Pero, poco a poco, nos hemos quedado sin pared. Ya no tenemos nada que perder.
Por Carlos Alberto Aguilera entendí la conexión con el terror totalitario socialista y su relación con la cultura, la identidad del escritor y la memoria social.
Quienes hemos vivido en una dictadura llevamos una especie de tatuaje invisible. Uno de esos que no se hacen en la piel, sino en la forma de mirar el mundo.
El ausentismo yanqui es el auténtico responsable de estos 67 años de castrismo.
La ofensiva de Washington contra Cuba responde a una lógica de absorción: la preservación de parte de la élite que controla la isla, integrada a una red de inversiones estadounidenses.
Cuba era el lugar donde el siglo XX podía dejar de ser Auschwitz. El comunis-mo tropical se ofrecía como antítesis luminosa del horror nazi.
“Somos cada vez más analfabetos funcionales respecto a la realidad. Cada vez más estériles emocionales e incultos de cualquier cosa humana”.
Un hombre de carácter difícil, grandísimo conocedor de música y especialmente de jazz, con textos ensayísticos de gran penetración y una gran cultura.
“Las sociedades basadas en un ideal terminan siendo deshumanizantes, mientras que las materialistas provocan la búsqueda de un ideal”. Es hora de subvertir toda lógica, dado que Dios ha muerto y el comunismo es un fantasma.
El muy parcial enfoque que se alienta desde los olimpos culturales hace dudar de la sinceridad del remordimiento blanco.
La profesora entró al aula y dijo como si fuera lo más natural del mundo: “Se nos ha ido el hombre más grande de la humanidad”. Se nos ha ido, dijo.
La L de lengua. La L de locos. La L de labios. La L de lamentación. La L de ʻlárguenseʼ.
Líderes haitianos en Florida piden que se aborden las causas de la migración y critican que el Estado se centre en la militarización en lugar de en la ayuda humanitaria.
La Unión Europea incumple su compromiso de entregar un millón de proyectiles de artillería para ayudar a Ucrania en el actual conflicto.
“Todas las opciones están sobre la mesa”, anunció Hassan Nasralá, en su primer discurso desde el atentado de Hamás del 7 de octubre.
“Parece que, además de relativo, el tiempo es algo bastante elusivo: cuando no me preguntan qué es, lo sé perfectamente; pero cuando me lo preguntan, entonces sí que no puedo definirlo”.
Si, como observa Edward W. Said, es necesario “hablarle claro al poder”, el 27N habló claro, aunque esa voz se pierda entre los alaridos institucionales y el burocratismo etimológico de la razón de Estado. Quién sabe si despierte al eco de la historia que habita en las buenas conciencias, donde el miedo no tiene cabida.
En el universo trumpista hay una última justificación para la derrota: Trump perdió porque tenía a todo el mundo en contra. “Big media, big money and big tech” se confabularon para perpetrar “historic election interference”. Pero sin los big media Trump jamás habría accedido no ya a la presidencia, sino a la candidatura.
Una conversación con Rafael Rojas, a propósito del debate sobre reformas, o no, en Cuba.