El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
El desmayo es una suspensión del yo. A eso hay que aspirar en la escritura, aunque se hable en primera persona.
“Te voy a decir algo. Prepárate, ponte fuerte. Lo estábamos esperando: se murió tu papá, Orestico”.
“¿Eres menos hombre si no eres padre? Esa pregunta me ha acosado durante décadas. Pero he aprendido a amar mi vida sin hijos”.
La Isla de los Palestinos en el Golfo de América: Gaza convertida en balneario y Cuba en un condado de Florida.
Es agosto y el sol del mediodía seca la sabana con una luz blanca. El último vagón del tren se aleja por las vías.
La música de nuestro himno no tiene tambores batá, ni décimas guajiras, ni claves afrocubanas. Es una marcha europea. Blanca. Neoclásica.
Si me dieran a escoger entre haber sido un vástago de Rockefeller o la piedrita en el zapato que fue Ida Tarbell, ya se imaginan qué preferiría.
Una conversación con Víctor Hugo Pérez Gallo.
’Libro de Arenas’ tiene una pulsión muy similar a la de ‘Necesidad de libertad’, pero tiene además la ventaja de que fue concebido por otros.
El reconocido músico y compositor argentino se enfrenta al régimen cubano tras la censura de un documental sobre su relación con la isla.
El hambre, más allá de ser un desafío humanitario, se convierte en una herramienta política en manos de Estados autoritarios. Esta manipulación, encubierta bajo la sombra del control y la dominación, resalta la urgencia ética de priorizar el bienestar humano.
Las autoridades revelan que los procesos de ‘parole’ para inmigrantes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela han reducido la migración irregular en un 89%.
Tragedia en Gaza: Una explosión en el Hospital Árabe Al-Ahli se cobra cientos de vidas y rompe los acuerdos diplomáticos horas antes de la visita del presidente Biden a Israel.
La violencia política no es una preocupación para los intelectuales cubanos, complicidad nunca gratuita. Lo tácito, lo anónimo pasan a ocupar el lugar de la responsabilidad y el diálogo. Secuelas de la estatización y la colectivización, secuelas de una política afectiva deshumanizante y, digámoslo, secuelas del totalitarismo en curso.
El adoctrinamiento que se ha orquestado en la mente de varias generaciones aún sigue rindiendo sus frutos para la dictadura. Tenemos una nación con una total deformación del entendimiento sobre los límites del respeto y de los derechos civiles.