Cualquier amago de apaciguamiento debe recordarnos la torpeza fútil de Neville Chamberlain, cediéndole a Hitler los Sudetes checoslovacos por una paz precaria.
Cualquier amago de apaciguamiento debe recordarnos la torpeza fútil de Neville Chamberlain, cediéndole a Hitler los Sudetes checoslovacos por una paz precaria.
La victoria de Donald Trump ha dejado consternado a muchos que, desde distintas zonas del espectro político, lo denunciamos como un agitador con irreprimible vocación autoritaria.
La historia moderna puede verse como una secuencia inusualmente rápida de transiciones hacia nuevas fuentes de energía, y el mundo moderno es el resultado acumulativo de sus conversiones.
¿Somos en una misma cama, y en nuestros sueños, narradores con una misma jerarquía, dos cabezas que desde un mismo espacio narran un devenir tan similar?
La intervención en Venezuela será el resultado de un largo ciclo de escalada diplomática y acumulación de pruebas y activos criminales.
Desde que leí esa novela, Carlos Jesús se convirtió para mí en una especie de organicidad tutelar. No un modelo, sino una presencia.
¿Dónde más frío, dónde más nieve, dónde más artificialidad y vida enajenada que en esa “Siberia tropical” que fue La Habana de fin de siglo?
Mi galería de horrores cinematográficos no conoce de épocas. Las películas del siglo pasado dialogan con las soñadas una centuria después.
El representante de Florida Carlos Giménez advierte de la profundización de los lazos entre China y Cuba tras la detención de 17 ciudadanos chinos en Cayo Largo.
Desde los mitos antiguos y las escrituras sagradas hasta la ciencia cognitiva, el número siete teje un tapiz de misterio y reverencia. ¿Por qué cautiva tanto a la humanidad este número tan singular?
El presidente Joe Biden publica una orden ejecutiva para establecer estrictas normas de seguridad y privacidad para la IA.
Las fuerzas israelíes han lanzado una segunda incursión terrestre en Gaza en medio de una escalada de la tensión, con ataques aéreos que han causado importantes víctimas civiles.
Alguien podría decir: he aquí una más de los que quieren hacerse un nombre a costa de nombrar a los que ya se han ganado el suyo. Pero se equivocan. Nosotros no queremos un nombre: los queremos todos y al mismo tiempo. Queremos ver arder el Kempinski como vimos arder Notre Dame. Somos las hijas putas que parió la mujer del carpintero.