La vida que crece / tiene un olor a fermento, / a descomposición.
La negligencia fiscal y las erráticas políticas empresariales pueden hacer descarrilar el sueño de un Singapur en El Salvador, sostiene Bloomberg.
Aunque sea improbable el antiguo sueño de una sociedad de seres individuales, libres y cultos, no es posible renunciar a tal sueño.
Darte cuenta de que el mayor cuentista cubano de los últimos 60 años es tu amigo de toda la vida.
“Por menos de lo que cuesta un solo caza F-35, la NED apoya más de 1900 proyectos en más de 90 países”.
La mayoría de los cubanos jurarían, sin necesidad de hacer cálculos, que están muchísimo más cerca de 1959 que de 2059.
Como si lo representado no perteneciera a la realidad externa, sino a una zona intermedia: sueños, recuerdos, arquetipos, órganos del inconsciente.
“La humanidad, la historia, la poesía, el arte y la conexión entre nosotros como seres humanos, es lo que nunca debe desaparecer”.
Miami Daddy es una ciudad con alma latina y chichis de silicona. Miami Daddy es la ciudad artificio. Miami Daddy es la imagen Univisión y Telemundo de una realidad más compleja, pero no tan chic ni tan cuqui. Miami Daddy es la zona de Miami donde la superficialidad es el fondo. En Miami Daddy, el reguetón es el himno nacional.
Si tenemos la posibilidad de ver todas las posibilidades de nuestra vida, ¿cuál elegiríamos? La libertad de elegir una vida incide directamente en todas las desdeñadas.
Juan Abreu es un enemigo declarado, militante, de la vulgaridad e imbecilidad de la sociedad contemporánea, contra las que hay que escribir.
¿Cuántos humanos, cuasi cucarachas, andan por ahí como si nada, sin ser conscientes de ello? Y todos aplauden.
Cada cubano lleva en su alma no sólo a una bayamesa gentil, sino también el fantasma aglutinador de una ocupación armada. Ese espectro nos identifica. Es el crisol secreto de nuestra cubanidad.
Existe una alianza cada vez mayor entre China y Cuba, lo que lleva a los funcionarios estadounidenses a reevaluar las estrategias de seguridad nacional en la región, revela Armando Ibarra.
Fidel Castro comprendió el poder de las representaciones. Su voluntad convertida en ley que regula el uso de su nombre y su figura después de muerto, es el mejor ejemplo de ello. Con sus libros de artista, Camila R. Lobón rompe temerariamente con este mito de lo irrepresentable.