Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
Fragmento del libro ‘Leviatán. Policía política y terror socialista en Cuba’, del periodista Yoe Suárez, sobre los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE) en Cuba.
El presentador de Univisión Jorge Ramos critica la entrevista de la cadena a Trump, planteando
Mientras Kcho se codea con la curia pontificia, en Cuba hay artistas presos por intentar ejercer su creatividad y sus derechos.
En el Gran Tablero de Corcho que es la Isla, cada sujeto posee un puñado de tachuelas y fija allí los sucesos que le importan.
Cuando revisamos sus obras, nos encontramos con texturas que parecen tejidos textiles que nos llaman a la representación de la inteligencia y su actividad funcional.
“El lector y yo compartimos una fugaz experiencia en un mundo efímero, acelerado y lamentablemente violento”.
Un cacique local traspasa sin dificultad las normativas urbanísticas, y los imponentes muros del eclecticismo santiaguero ceden ante la desidia de los organismos tenientes.
Josué G. Gómez compone un discurso fragmentario a partir de las lógicas asociativas del pensamiento y la poesía.
¿Qué rescato ahora de esa prehistoria? Unos cuantos libros, como siempre.
Ahora que la poesía es “producida” por softwares, y que los diarios se hacen eco de ello publicando la noticia como sensacional, a tutta la voce. Ahora que se cuestiona la cantidad…
Haikus de 140 caracteres, pero con más profundidad que un Twitter. Un libro con sentencias tecnológicas que bien pueden ser producto de la realidad cubana de cierto tiempo pero que también pueden ser resultado de una distopía ‘cyberpunk’ futurista.
“Cristina era una mujer de mundo, que se movía sola y sin miedo en la peligrosa noche barcelonesa, así que nos miramos como los animales inteligentes que éramos y pasamos a otros temas entre carcajadas”.
Los presos políticos en Cuba no son solo un problema de agendas políticas y focos mediáticos; son la cristalización de la apatía nacional.
En Cuba una actividad “oficial” respetable siempre consta de dos partes: la “cultural” y la “política”. Eso no falla.