¿Cómo opera la lógica de la corrupción en la política? ¿Cuáles son las funciones de las políticas anticorrupción? ¿Para qué sirven las políticas anticorrupción impulsadas por la sociedad? ¿Es posible evitar la corrupción en tiempos de guerra?
¿Cómo opera la lógica de la corrupción en la política? ¿Cuáles son las funciones de las políticas anticorrupción? ¿Para qué sirven las políticas anticorrupción impulsadas por la sociedad? ¿Es posible evitar la corrupción en tiempos de guerra?
Fragmento de la novela ‘Tantas razones para odiar a Emilia’, Ediciones Furtivas. Miami, 2021.
A diferencia del escenario artístico anterior a la Revolución, cuando la prensa hablaba con regularidad sobre las tendencias no figurativas, en 1966 las publicaciones sobre el tema podían contarse con los dedos de las manos.
Solicitantes de asilo navegan por la inmigración de Estados Unidos, desafiando ideas erróneas sobre el estatus y los derechos en la frontera.
Irán estrecha sus lazos con Latinoamérica y
‘Yusimí, la película’, filme cubano producido completamente independiente, ya se encuentra camino de su estreno, luego de cinco años de producción.
La trayectoria activista de De Los Santos cobró impulso tras su primera visita a Cuba en 2006, un viaje que marcó el inicio de su alineación con las ideas socialistas.
Una ciudad donde sus habitantes se dan el lujo de soñar, porque no cuesta nada, y los más soñadores ya tienen la huida programada.
Ernesto Fundora (La Habana, Cuba, 1967) es director, guionista, realizador de video clips y escritor. Su obra cuenta con cortometrajes, documentales y más de noventa videos musicales. Ha recibido numerosos premios y una nominación al Grammy Latino por “La negra tiene tumbao”, de Celia Cruz. Vive exiliado en México.
¿Cuál es la tarea del poeta: la fe o la duda? Para Brodsky, y basta escucharlo leer, la poesía tiene siempre algo de plegaria.
Ernesto Hernández Busto traduce a Joseph Brodsky.
Saca el carné, al vuelo leo las letras DSE que aluden al órgano represivo que más miedo ha metido entre los cubanos y a mí, por primera vez, no me da nada.
No siento nada, estoy como el pollito del cuento que se metió una raya de cocaína y empezó a decir que no sentía nada.
A estas alturas del interrogatorio no siento ni las piernas, ni el corazón ni el salto en el estómago, yo no siento nada.
Texto escrito especialmente para la antología El compañero que me atiende.