Negro, Gastón. Blanca, Lydia. Católicos y homosexuales. Sobre todo, convencidos contrarrevolucionarios y anticomunistas.
Negro, Gastón. Blanca, Lydia. Católicos y homosexuales. Sobre todo, convencidos contrarrevolucionarios y anticomunistas.
Los Marshals subastarán la casa del comisionado de Miami, Joe Carollo, para satisfacer una sentencia de 63,5 millones de dólares.
Rusia solicita una reunión urgente de la ONU tras los ataques estadounidenses en Irak y Siria, en medio de un aumento de las tensiones en la región.
¿No te das cuenta de que estás creando un nuevo proletario y generando el descontento de una clase que logramos extinguir desde los años 70?
El mercado se saturará, los coleccionistas dejarán de pagar cifras astronómicas por objetos sin valor real y el sistema colapsará.
Lo diré de entrada: con este libro he tenido una pelea cordial, un diálogo tenso que ya dura 30 años o más.
La Revolución pesaba sobre nuestros hombros con una gravedad siniestra. No era una abstracción, como preferíamos pensar.
“La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos”.
Discurso por el Premio Nobel. Estocolmo, 7 de diciembre de 2010.
El sueño sigue sin realizarse, pero el vínculo afectivo con la Revolución, en parte legado por aquellos que vivieron los tiempos maravillosos de las grandes transformaciones, permanece a pesar de todo.
Cada vez que hago un juego de palabras tipográfico, que compongo un retrato de Maykel Osorbo, Luis Manuel Otero, José Daniel Ferrer u otra persona que disiente de la política estatal cubana, siento que estoy siendo honesto, que cumplo un deber.
Los sobrevivientes a Fidel somos ahora sus bastardos.
A mí nadie me dijo que iba a trabajar en una favela de Caracas. Porque eso que llamaban “la comunidad” era un suburbio con calles de tierra, perros sarnosos, niños descalzos y tipos con aspecto de asesinos.
“Durante mi estancia en España perdí el ‘chip’ que nos instalan a todos los cubanos desde que nacemos y, aguantar la sarta de tonterías, arbitrariedades, abusos absurdos, mezquinos y mediocres que constituyen la vida normal de cada día en Cuba, se me hizo intolerable”.