
Los terremotos que devastaron a Venezuela han dejado incontables víctimas vivas bajo los escombros. Cada minuto cuenta. Pero pasan las horas y los vecinos no tienen más remedio que dejar morir a sus vecinos, pues las comunidades carecen de los equipos mínimos de búsqueda y rescate.
Venezuela ha quedado desamparada.
Esta vez el mundo entero puede presenciar la debacle de una sociedad en tiempo real. Todos fuimos testigos de la catástrofe natural y ahora presenciamos la desastrosa gestión de un gobierno usurpador que sigue costando vidas a Venezuela.
Paren de pensar en cómo preservar el poder político en medio de esta emergencia nacional (el pueblo pronto los expulsará). Restauren plenamente el acceso a las redes sociales (la internet no es propiedad del Estado). Abran sin condiciones el país a la asistencia humanitaria internacional (quítense del medio, que están estorbando).
Centenares de cuerpos mueren ahora mismo bajo las ruinas de tres décadas de totalitarismo. Los títeres sin legitimidad de un régimen que dilapidó todos los recursos de Venezuela son incapaces de salvar a ninguno de los venezolanos.
Aprovechen la confusión criminal que ustedes mismos han creado y lárguense.











